Crónica Gracias a un viaje de intercambio, catalanes de la comarca del Vallés descubrieron un rincón de Galicia con suelo industrial. Pero por ahora ninguna se ha decidido a plantar aquí
14 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El pasado mes de enero empresarios catalanes de la prolífica, económicamente hablando, comarca del Vallés llegaron, casi en expedición, a Ourense. En el parque temático provincial visitaron su polígono más importante, el de San Cibrao, y el más avanzado, el Parque Tecnológico. Un mes después la plana mayor de la confederación de empresarios ourensanos le devolvía la visita en un viaje que incluyó escala en la matriz de Rieter Saifa, pendiente de instalarse en A Rúa. Fue entonces cuando se consumó la presentación y un puñado de empresarios catalanes descubrieron un rincón de Galicia con suelo industrial disponible y a un precio a tener en cuenta. El secretario general de la confederación que los agrupa, David Garrofé o Puig, valoró para La Voz los resultados de este intercambio: «Entendemos que por el precio del suelo, por las infraestructuras y por los servicios, Galicia y Ourense se han convertido en una buena plataforma logística para ubicar compañías catalanas». La opción noroeste se ha abierto para un importante sector económico español -Terrassa es un peso pesado sobre todo en determinados sectores como el metalúrgico, el textil, el químico, el de la construcción y el de la alimentación- aunque por ahora es sólo una cuestión de mentalización tras la comprobación de que hay vida más allá de la meseta. «Es una posibilidad que están considerando algunas empresas que harán sus respectivos estudios pero no hay nada concreto», detalló Garrofé. Estas visitas ponen de relieve la importancia de relacionarse. Y de relacionarse bien. Porque desde la patronal del Vallés reconocen que en las empresas de la zona nunca se había pensado en Ourense para extender sus negocios. Para el secretario de la asociación empresarial es fundamental: «Igual que insistimos en que nuestros políticos sean viajados los líderes empresariales también deben serlo. Este tipo de visitas de intercambio son muy interesantes». Que las zonas más pujantes, desde el punto de vista empresarial de la península, tengan en consideración a Ourense es importante. Pero de la teoría a la práctica hay un trecho. En ese sentido, David Garrofé asegura que incidentes como el ocurrido en A Rúa a raíz de la instalación de su paisana Rieter Saifa (el alcalde, José Vicente Solarat, fue detenido por un presunto delito urbanístico) no animan a las empresas a dar el salto: «Cualquier dificultad a la implantación, siempre que esta cuente con garantías jurídica, es mala. A la empresa ya le cuesta salir a implantarse fuera como para encontrarse con retrasos que conllevan pérdidas de millones». Pero el catalán, que de pelas entiende, lanza, a su manera, un aviso para navegantes: «No marear a los posibles inversores».