TRIBUNA
11 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.En 1969, Juan Pardo, recién separado de Junior, compuso la que quizás sería su mejor canción. Llegó al número uno de ventas y allí se mantuvo varios meses; yo vivía en Madrid y cada vez que oía La charanga la morriña me invadía y tenía que buscar el sosiego en mis recuerdos. La charanga hablaba de amores perdidos y de gente buena y sencilla que cantaba y bebía ribeiro. La charanga promocionó, quizás sin proponérselo, el ribeiro de entonces, hecho, entre otras con uvas treixadura, loureira y torrontés; en la taberna Enxebre de Alberto Aguilera tenían un espléndido ribeiro que nos servían, como no podía ser de otra manera, en unas blancas tazas de tosca porcelana. En los 36 años transcurridos desde 1969 el ribeiro ha superado situaciones complicadas y difíciles. Año tras año su elaboración y su calidad han mejorado tanto que hoy es uno de los vinos blancos más apreciados del mundo; sin embargo, y afortunadamente, los cosecheros del ribeiro no se conforman con esto y han dado un paso trascendental y admirable; se han complicado la vida y ahora, además de ribeiro elaborado con uvas treixadura, loureira, torrontés y godello, elaboran ribeiro con uvas albariño. La denominación de origen Rias Baixas tiembla, porque son conscientes de que la calidad del albariño del ribeiro les obligará a bajar sus precios. Pero, por encima de todo, procede felicitar a la cooperativa de O Ribeiro por su iniciativa, animarlos a seguir por ese camino y desearles éxito en su andadura.