SUSURROS | O |

19 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

LA SALIDA de muchos ciudadanos ante lo que consideran solucionable por las administraciones públicas pasa en muchas ocasiones por realizar peticiones formales por escrito, algunas respaldadas por cientos de firmas. En Beade, sus vecinos rubricaron la exigencia de volver a contar con agua potable en sus domicilios frente a la Guardia Civil. En Celanova, una plataforma recoge firmas para que no se construya el hotel monasterio, las cuales entregarán a su regidor municipal. En O Carballiño, esa voluntad popular sellada con número de D.N.I. irá a parar a la ONCE y al propio consistorio. Y alguna más que se nos queda en el tintero. Sin embargo, ¿no son cuestiones para debatir en encuentros directos? Los políticos, ya sabemos, están ocupados con una campaña electoral. ¿Y los administradores? Quizás sean los mismos, o debieran.