Crónica | Conferencia del líder del PSOE sobre la Galicia del cambio Seguidores socialistas y representantes de la vida pública de la provincia participaron en la charla de Emilio Pérez Touriño en la capital ourensana
24 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?ada nuevo bajo el sol. Emilio Pérez Touriño acudió ayer a Ourense con un discurso idéntico al que lleva diez días emitiendo por la geografía gallega. El líder de los socialistas y candidato a presidir la Xunta de Galicia ha convertido la presentación de su libro Galicia, tempo de cambio en toda una precampaña electoral en la que no está haciendo demasiadas distinciones geográficas: varios puntos, mismo discurso. Aún así, su presencia en la ciudad despertó mucho interés y el centro cultural de la Diputación se quedó pequeño para tanto público. Muchos, la mayoría, eran ciudadanos anónimos. Sin traje ni corbata, jóvenes y mayores, hombres y mujeres, que acudieron a escuchar las propuestas de Touriño para cuando llegue, si es que lo consigue, a ocupar el sillón de la presidencia en la Xunta. El cuadro cambiaba en las primeras filas. Cargos públicos del sector de la banca, la Universidad, las leyes y, sobre todo, la política -socialista, claro está- apoyaron la presencia del candidato que, tras ser presentado por el ex eurodiputado José Posada, desgranó paso a paso su propia visión de las necesidades de la Galicia del futuro. Aprovechando la coyuntura y, teniendo en cuenta que en diez téoricos meses habrá una confrontación electoral, Touriño no perdió la oportunidad de criticar al PP, sobre todo a Fraga, y al BNG, de cuyas últimas mutuas amistades confesó no tener todas las claves. En medio de todo ello, ni una sola mención a Ourense. Sólo pronunció esa palabra para recordar que se trata de la provincia que siempre está en los puestos más bajos de los ránkings de pobreza. Ni siquiera para referirse a la emigración. Aunque ese fenómeno sí está recogido en su libro, Touriño obvio recordarlo en una provincia especialmente afectada por ese fenómeno. Él se limitó a contar lo que otros gallegos ya han oído. Sin querer, también se olvidó de Ourense.