Crónica | Conflicto jurídico-político en Vilamartín Un día después de declarar en el Juzgado y cansado de los ruegos socialistas, Manuel Candal levantó la sesión del pleno de ayer sin dejar terminar lo que llamó un «teatro» del PSOE
14 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?Se levanta la sesión, no estoy aquí para divertirle». Manuel Candal, alcalde de Vilamartín cerraba así el pleno de ayer. Estaba cansado de la insistente labor fiscalizadora de la oposición y la corporación se reunía un día después de que él y tres familiares suyos tuviesen que declarar en los Juzgados por presuntas irregularidades en la contratación de seguros. El pleno llevaba un único e intrascendente punto en el orden del día pero el PSOE se reservó el grueso de los poco más de 25 minutos que duró la reunión para el turno de ruegos. Los tres concejales socialistas fueron exponiendo al regidor valdeorrés algunos temas menores como arreglos de caminos, fosas sépticas o perros sueltos. Cuando se hablaba sobre la instalación o no de contadores de agua en Valencia do Sil, Candal y Deramond, portavoz socialista, subieron el tono de la discusión. La imagen de la declaración judicial del día anterior fue refrescada por el alcalde, que recordó a Deramond que el turno de ruegos y preguntas «no es un sumario». Por escrito Entonces el alcalde ofreció a la oposición entregar al grupo de gobierno las preguntas por escrito para darles contestación también documentalmente en el siguiente pleno, previsiblemente en el mes de marzo. Pablo Deramond se negó en redondo y quiso seguir con su interlocución. Manuel Candal explotó finalmente y decidió acabar con lo que definió como un «teatro» del portavoz de la oposición. Levantó la sesión y, entre llamadas a la calma del resto de concejales, dijo a Deramond que «aquí -en referencia al salón de plenos- no viene usted a divertirse ni a hacer ruedas de prensa». Los ruegos y preguntas socialistas, que suelen irritar al grupo de gobierno, son considerados por la alcaldía como un lucimiento cara a la galería del portavoz socialista. En cambio, Deramond considera que la actitud ocultiva de Candal «con temas de actualidad municipal es poco democrática» aunque tiene que aceptar su competencia para levantar la sesión.