DESDE LAS AULAS | O |
25 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.CIERTAMENTE, no todo podían ser malas noticias. Que en esta provincia hay gente que trabaja mucho y bien. Pero sucede que nos habituamos al continuado azote de tanta calamidad, que olvidamos la posibilidad de que surjan eventualidades de otro cariz. Y que mejor estímulo para recobrar el optimismo perdido que aceptar como propio el galardón que acaba de recibir A Rexidora. Porque esa estrella concedida por la elitista Guía Michelín al restaurante de Bentraces es mucho más que una merecida distinción particular. Es también un desagravio al infortunio de esta provincia asolada por la deslocalización productiva y humana. Y supone un referente al que asirse a la hora de vender Ourense en el exterior. Sin embargo, es curioso observar como el reconocimiento internacional nos viene de la mano de una actividad de larga tradición en la provincia. No en vano nuestra geografía está plagada de fiestas y eventos gastronómicos que ensalzan los magníficos frutos del país. Y esto debe llevarnos a una reflexión profunda sobre el mejor uso de nuestros recursos autóctonos y del saber-hacer heredado. Pero tomando nota de A Rexidora, es decir, incorporando kilos de creatividad.