La necesidad de agilizar la tramitación de expedientes, facilitar la interpretación de la normativa y buscar una mayor claridad. Con estos argumentos el PP justificó las modificaciones que se realizarán en la ordenanza del PXOM a pesar de la radical oposición de BNG y PSOE. Unas modificaciones que se someterán a información pública para presentar alegaciones, que deberán contar con los informes de otras administraciones y que entrarán en vigor cuanto lo ratifique la Xunta. Los cambios en el planeamiento los aprobó el gobierno local en solitario y en solitario los tendrá que desarrollar ya que la oposición sigue exigiendo un nuevo plan que salga del debate y del consenso. La socialista Aurea Soto dejó clara la postura de su grupo: «Este es su plan. Nosotros lo tenemos recurrido. Lo que ocurra es responsabilidad suya. Nosotros no queremos formar parte de esto». Claro que además de lanzar esta consigna argumentó su postura con duros reproches al proceder especialmente del alcalde. Habló de presiones a la hora de adjudicar la redacción del plan a un equipo que en su opinión demuestra que estaba «incapacitado» ante las modificaciones que ahora se hacen. Relató un largo listado de informes negativos, abogó por el interés general como esencia del urbanismo y calificó el plan de «desfeita». Un discurso que le valió el toque de atención del alcalde, Manuel Cabezas que le pidió «respeto para los técnicos porque sólo respetando a los demás se podrá respetar a usted misma». Plan muerto Tampoco los nacionalistas sucumbieron a las justificaciones del gobierno local. Xosé Carballido considera que este es un PXOM nuevo porque el del 2003 «está morto». Y es que el concejal del BNG insiste en que no se trata de modificaciones sino de «unha revisión» ya que se tocan ocho de los diez títulos de la normativa. Algo que para él demuestra que el documento era «inxestionable». Están a favor de que se cambie pero no sólo la ordenanza sino la misma filosofía del plan, buscando otro modelo de ciudad y siempre con transparencia y con reuniones abiertas. Critica carballido que solo tuvieran 10 días para estudiar los cambios, que no haya una memoria completa y, sobre todo, que se haga «de espaldas a cidadanía». Pero los argumentos no eran nuevos y el edil de Urbanismo, Enrique Nóvoa, tenía la respuesta preparada. Insistió en que era un trabajo técnico y no político, que no afecta ni a la calificación del suelo ni a la edificabilidad y que en ningún caso es una revisión del planeamiento. Negó presiones y defendió el trabajo de los técnicos y también el PXOM poniendo como ejemplo el gran número de licencias concedidas. Lanzó un mensaje al PSOE: «Si su victoria es tirar el plan es una victoria pírrica».