DIARIO DE AURIA | O |

23 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

SI te vas, Inmaculada, lleva contigo el candor de unos ojos mirándote. Si te vas, piensa de dónde vienes y adónde te diriges, que éstas, y no otras, son las preguntas esenciales que cualquier ser humano debe preguntarse. Vienes de ser una empresaria desconocida y eres una vicepresidenta del Parlamento, que no es moco de pavo. Claro que lo del Parlamento es una cosa venida a menos, un casinada, una insignificancia. Viendo lo que se ve, uno prefiere estar en un bar jaleando, entre citas de Borges, las patadas de los futbolistas y comentando la risa de Ronaldinho (que es de los míos, vivediós). En la provincia (política) no se te echará de menos. Baltar, tampoco, para qué nos vamos a engañar. Ya te puso un puente de plata. Sin embargo fue él quien te colocó al frente de la lista ourensana. Él, quien vió en ti aptitutes y actitudes óptimas. Él, con su ojo de lince, quien hizo de ti una política en medio del tumultuoso mar político de esta provincia pobre, penúltima, caciqueada. No estaría de más que nos contases tus memorias al lado del virrei. Y por qué te vas. Y por qué no te quedas. Y qué hay de malo que la ciudadanía no sabe. Y si es malo, ¿por qué estabas? Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido, Inmaculada...