PENÚLTIMA | O |
12 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.EN uno de tantos actos oficiales con motivo de la inauguración del nuevo curso académico, Luis Carlos de la Peña, un político vinculado a Ourense que viene haciendo un gran trabajo como alcalde de Baiona, eludió los lugares comunes, el tópico aburrido de recordar a los alumnos que el estudio y la formación son la base de su futuro -algo que, sin duda, ya saben- y decidió hablar con los jóvenes de libertad, de sexo, de relaciones humanas, de violencia de género, de drogas¿y del botellón. Contra la idea generalizada de que los chicos van a su bola y no respetan nada, todos se mostraron vivamente interesados en encontrar fórmulas que garanticen a un tiempo el derecho al sueño y la tranquilidad de los vecinos, además del orden y la limpieza de los lugares públicos y, por lo tanto, comunes, con ese tipo de diversión conocido como botellón, en el que compartir civilizadamente con los colegas un espacio de libertad donde estar juntos, charlar o tomarse una copa a salvo del garrafón o del atraco del robondeo propiciado por el euro. Se muestran receptivos porque no son los jóvenes quines empeoran las cosas. Somos nosotros los que les dejamos en herencia esta sociedad de mierda.