Delegados

| ANTÓN FEITO |

OURENSE

HAY nerviosismo en el PP oficial. A raudales. Pero no por la nueva asonada de los cinco diputados (¡vaya signo de unidad del PP ourensano que de ocho parlamentarios tan sólo cinco estén dispuestos a echarle el órdago a Fraga !). El nerviosismo es más doméstico y afecta, especialmente, a los delegados de las consellerías. ¿Habrá ceses después de la remodelación de la Xunta? ¿Habrá confirmaciones? ¿Podrá el líder de la revuelta colocarle algún delegado a los nuevos conselleiros? ¿Qué hará el padre del líder de la revuelta? Todos pulsan apoyos olvidándose de que el peligro puede llegar por la retaguardia. ¿Quién tendrá que dejar su puesto para colocar a Santi Camba ? ¿A quién habrá que quitar para que vuelva Rosendo ? ¿Es que Pérez Iglesias , Pinin va a tener que ejercer, de nuevo, la docencia? ¿Será insensible Baltar a las molestias que le ocasionan al ínclito Pininsulas el no tener su centro de ocio en la capital y tener que trabajar en Ribadavia ? ¿Las respuestas? ¡Pronto, pronto!