Adiós, corazón

La Voz

OURENSE

La muerte es incomprensible en cualquier caso, pero en el tuyo, mi querido Mariano, fue trágica y absurda. En un segundo te vas en el mejor de los momentos. Tú, que habías toreado con valentía y salero los graves envites de la vida, te dejas pillar por el toro mas manso y tonto de la manada; tú, que adorabas la vida y eras un apasionado de tu trabajo, meticuloso y maniático, en el trabajo te quedaste. Adorabas a tu familia y amigos y, por supuesto, a tu Pilariña. Estabas tan orgulloso de tu niño que sólo con nombrarlo te cambiaba la expresión de la cara. Tu última machada fue felicitarlo desde Atenas con la pancarta: Popi, felicidades , que pudimos ver en la retransmisión del partido de baloncesto de la selección española; porque así eras tú, generoso, cariñoso, divertido, desinteresado, alegre, amable, detallista, apasionado. Estabas preparando con gran entusiasmo tus bodas de plata con Pilar: «Haremos una gran fiesta con toda nuestra familia y amigos y luego un viaje a Cuba, o a Grecia, o a los dos sitios. ¿Será por dinero?» dirías tú _que no le dabas importancia alguna_; y en un segundo absurdo, ahí se quedó todo. Estoy segura que hasta en el éxito de la película Mar adentro tuviste algo que ver con tu pequeña participación; y seguro que empujaste la bola, en ese último hoyo, con la que tu cuñado Rafa pudo ganar el trofeo. En fin, Mariano, eres el más grande, así te lo demostró todo el mundo colapsando la iglesia parroquial y la calle de Santo Domingo. Cientos de amigos, compañeros de la televisión, gente del deporte, amigos de Palmeira.... en todos ellos dejaste una impronta imposible de olvidar. Mariano, tu hijo, te había prometido el deseado Porsche cuando firmase sus primeros proyectos, ahora ese coche será para Pilar, pero puedes estar completamente seguro, que tú serás siempre, siempre, su copiloto. Ayúdanos, desde donde quiera que estés, a todos los que te hemos querido tanto. Ah, y no te preocupes por la playa de la Corna, siempre la mantendremos limpia e intacta como a tí te gustaba. Y la roca seguirá siendo tu roca. Un beso. P.S. Ourense.