La rabia contenida de Bande

OURENSE

MIGUEL VILLAR

En directo | Vuelta a la normalidad tras el incendio Mientras sepultan los recuerdos del 28 de agosto, los vecinos tratan de rehacer sus vidas aferrándose a los sentimientos y a la solidaridad de sus amigos y conocidos

16 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Los vecinos de Bande viven a caballo entre la rabia, la resignación, la solidaridad y la esperanza. El desgraciado accidente del día 28 de agosto -cuando un camión portugués cargado de alpacas de paja entró con el remolque en llamas en la villa, dejando un rastro de varios edificios desaparecidos, dos comercios liquidados, pisos reventados y 17 personas afectadas- aún se deja sentir: el aire huele a ceniza y los recuerdos y la polémica vuelan de una conversación a otra por la plaza, los bares y las calles. Uno de los familiares de los afectados lo explica gráficamente: «Miña nai ten oitenta anos e quedou coa roupa que tiña encima e unha chave dunha porta. O resto queimouse. Todo, toda unha vida. Agora parece que está ben mais cando as veciñas lle traen unha mantelería, unha colcha ou calquera cousa non fai máis que pensar nas horas de traballo que lle levou á que llo da e cantas non fixo ela e cantas non había na casa. É que non sabes reaccionar; eu viña de Ourense e, o que son as cousas, só viña cavilando nunha foto do meu pai -xa hai anos que morreu- que estaba no comedor. É moi duro. Agora tes que refacelo todo e non se da. Deixánche fotos para copiar e outras cousas...mais xa non é o mesmo». Los interrogantes siguen siendo muchos y por eso un buen número de los afectados, o sus familiares, acudieron ayer al pleno para saber algo más del siniestro. No sirvió de mucho: el camión no debía estar en aquel punto porque esa zona se cierra al tráfico los días de feria -el encargado de controlar el lugar se había marchado-, el camión motobomba estaba averiado y a reparar en Ourense, las mangueras no aparecieron -estaban en el garaje del camión la mayor parte de ellas- y las que se localizaron estaban casi inservibles. Además los bomberos de Ourense no acudieron -se les dijo que ya estaba controlado el incendio- y algunos concellos están aprovechando esta circunstancia para pedir más medios para sus municipios para atajar los incendios. La rabia y los reproches son la tónica general, más impera el sentido práctico de la vida -«hai que tirar para adiante, que imos facer»- y los vecinos de Bande tratan de volver a la rutina del acontecer diario de la Baixa Limia.