La odisea diaria de los discapacitados

Carlos Ruiz OURENSE

OURENSE

MIGUEL VILLAR

Reportaje | Ciegos y sordos son los más afectados por la falta de señalización

09 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Aunque sólo fuese por un día, todos deberíamos ponernos en su situación. De esta manera entenderíamos las dificultades a las que diariamente se ven expuestos más de diez mil discapacitados físicos en toda la provincia de Ourense. Los problemas comienzan desde la primera toma de contacto con la ciudad. La comunidad de vecinos suele suponer una dificil prueba a los minusválidos que necesitan una rampa para acceder a su vivienda. La norma les obliga a ello pero los plazos son tan flexibles que muchos demoran su aplicación y suspiran para que una inspección no les multe. Comercios Los bares y tiendas de Ourense también estan lejos de ser lugares adaptados. Las escaleras impiden a muchas personas entrar con las sillas de ruedas evitando, aunque suene superficial, la entrada de clientes potenciales. Sólo los grandes almacenes se han puesto las pilas para hacer accesibles sus edificios. Y con las oficinas privadas sucede los mismo, por lo general, únicamente invierten si alguno de sus empleados es minusválido físico. Por ley Actualmente, todos los edificios de nueva planta construidos en Galicia debieran cumplir la Ley de Supresión de Barreras y el Código de Accesibilidad. El problema, según la Confederación Galega de Minusválidos -Cogami- surge por la ausencia de un órgano que supervise estos edificios. Desde el visado de planos hasta el fin de obras, se producen variaciones que acaban perjudicando la accesibilidad, debido a un desconocimiento de las necesidades lógicas de los discapacitados. La solución, según Cogami, pasa por sensibilizar a los responsables del proceso constructivo, que no se ponen en la piel de un minusválido físico. La institución recuerda que una opción es reforzar la formación en las escuelas de arquitectura. La adaptación de edificios ya construídos supone además un ejemplo clarificador de la poca sensibilización de algunas entidades : las rampas, en ocasiones, llegan al 100% de pendiente - digamos más bien que es una escalera- cuando la máxima inclinación permitida por la ley es del 12%. Existe una discriminación aún mayor con los discapacitados de vista y oído. La ley vigente deja bien claro que la eliminación de barreras debe abarcar también a personas con carencias sensoriales. Y éste es el apartado que más flagrantemente se incumple. Ciegos y sordos Si un ciego intenta hoy en día moverse solo por el Concello y la Diputación de Ourense encontrará señalización en braille en algunos lugares, pero no los suficientes como para no tener que preguntar. El sordo lo tiene peor, pues ninguna de las dos administraciones cuenta con señales luminosas en sus edificios que le orienten en su «peligroso» recorrido. Aparcar en las zonas reservadas, caso muy común entre muchos conductores, o en los rebajes de las aceras, son dos ejemplos que terminan de colmar el vaso de los despropósitos para los discapacitados físicos, que se ven entonces aún más mermados. En toda Galicia hay más de 147.00 personas con algún tipo de minusvalía. Las acciones que se deben emprender, concienciación social e iniciativa política, se justifican por sí mismas, pues su derecho a la discriminación positiva es incuestionable. Pero tal vez ayude el hecho de que cualquiera de nosotros podría estar ahí, y entonces lo querremos todo.