Mochila, pico y pala

J. Marcos O BARCO

OURENSE

Crónica | Valdeorras inicia el curso entre obras Los alumnos de tres de los seis colegios que hay en O Barco comienzan estos días el ciclo escolar entre los ruidos provocado por las reformas en sus dependencias de estudio

09 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Los alumnos con más ganas de armarla y de que la clase no pueda seguir su ritmo habitual serán los únicos beneficiados por la presencia, desde primeras horas de la mañana, del ruido y la barahunda provocadas por las obras que presentan la mitad de los centros en la comarca valdeorresa. La situación en el corazón de la comarca es el claro ejemplo del desconcierto que encontrarán los escolares cuando desde hoy se carguen las mochilas al hombro. Tres de los seis centros ubicados en O Barco -Julio Gurriarán, Condesa de Fenosa y el instituto Martaguisela- llevan a cabo algún tipo de reforma durante estas fechas. Además, un cuarto instituto, Lauro Olmo, también está pendiente de iniciar las mejoras de su aparcamiento. Hay prácticas íntimamente ligadas a elementos tan simples como el silencio. Le ocurre al estudio, con sus carteles de prohibido hablar colgados por las bibliotecas de media España. Una tranquilidad avalada por los posteriores resultados académicos. La excepción a la regla la pone Valdeorras con las palas, los picos, las hormigoneras y los martillazos que esperan a los alumnos a la entrada del colegio. Una instantánea que compartirán con la pizarra, el profesor o los pesados libros. Afortunadamente, también hay buenas noticas porque las primeras estimaciones adelantan un ligero aumento de inscritos en Valdeorras. Habrá cerca de 4.500. Entre ellos, alguno, los más espabilados, que, cuando suene el despertador a primera hora de la mañana, cambie el «no quiero ir al cole» por un «no quiero ir a la obra». Dada la situación, no les faltan los motivos. Ya dentro del aula, las moscas dejarán de ser la primera excusa para no atender las explicaciones del profesor.