BUZÓN DEL LECTOR | O |
28 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Tengo la desgracia de tener a mi esposa con Alzheimer y es mi intención que haga una vida lo más normal posible dentro de su enfermedad (pasear, tomar un café, etc.), y me encuentro con que los servicios de minusválidos, o son precarios o están cerrados o simplemente no existen; con lo que cuando tengo que entrar en un baño debo de pedir permiso para poder entrar en el servicio de señoras. Vivo en Ourense capital, y en la zona de paseo a las orillas del Miño existen unos servicios que en invierno están cerrados, carecen de señalización de minusválidos en el interior, y están hechos en tablero la puerta, las paredes y el suelo, con lo que las condiciones sanitarias dejan mucho que desear. Las piscinas de Oira (tanto las de pago como las gratis) carecen de este servicio, y para colmo las piscinas de abajo tienen separados los accesos para hombres y mujeres a las piscinas, con lo que mi problema se hace aún mayor. Si me acerco a las piscinas de la Xunta en Monterrey estoy en la misma situación. Eso sí, poseen un servicio exterior (en el parque) con paredes y suelo de hormigón y sin tapas en los inodoros, en fin, higiénicos por completo. Pero lo peor es un centro comercial de gran influencia y de reciente inauguración, en que los servicios para minusválidos no están señalizados, aunque dentro de cada servicio (de señoras o de caballeros) exista uno que carece de señalización en las puertas, siéndome necesaria la compañía de una azafata para poder entrar en los servicios. Dejo una mención a casi todos los restaurantes, bares y cafeterías, para que se acuerden de que estas personas con minusvalías y sus acompañantes también hacen gasto en sus establecimientos, y que bien merecen cuatro metros cuadrados de su espacio; y puesto a pedir, diría a las autoridades que subvencionan tantas actividades que echen una mano a esos establecimientos que estén dispuestos a perder esos cuatro metros cuadrados. Se lo agradeceríamos un montón de gente con este problema. Juan Arias Iglesias. Ourense Con la implantación de los pivotes en el casco de Ourense, los que vivimos en esta parte de la ciudad notamos una disminución el ruido de coches pero, ¿qué pasa con las motos? El ruido de estos vehículos es en ocasiones insoportable, tanto que si vives en una vivienda no demasiado alta hay que dejar de hablar porque no oyes nada de nada. ¿qué se puede hacer? Guillermo Martínez. Ourense