Sonómetros y bolardos

JERÓNIMO MARTEL

OURENSE

TEMAS DEL PAÍS | O |

30 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

NUESTRA CIUDAD está parapetándose tras los sonómetros y los bolardos, en su decidido propósito de implantar -con el correspondiente compromiso del Concello, formulado el pasado lunes día 28- la llamada Agenda 21 Local, que sigue así el espíritu de la Carta de las ciudades y pueblos de Europa, de 1994. Como es sabido, el casco central de Ourense está protegido, por lo menos simbólicamente, del ruido -ese «sonido inarticulado y confuso más o menos fuerte» que dice el diccionario de la RAE-, gracias a los sonómetros que delatan a la policía el excesivo ruido nocturno de la zona de copas, y, también, gracias a los bolardos que restringen el acceso de los vehículos a una amplia zona peatonalizada. La Organización Mundial de la Salud asegura que el ruido perturba permanentemente la calidad -léase salubridad- de vida. Falta ahora sólo que se encuentre algún remedio contra lo que podríamos llamar el mundo del botellón en su incivil desarrollo nocturno. Así recuperaríamos el silencio de la noche. Y, como dice la vieja canción, todo estaría ya en calma.