Pintar cosas, pintar colores

JERÓNIMO MARTEL

OURENSE

MIGUEL VILLAR

EL ARTE EN OURENSE | O |

25 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EN ESTA semana, el arte en Ourense presenta dos exposiciones -entre otras, claro- que centran la pintura, la una en las cosas -por ejemplo, en unas botas viejas abandonadas por unos guerrilleros del tercer mundo- y la otra en los colores -así, en unas pinceladas que prácticamente los funden con la luz y la perspectiva-. Una pintura conceptual En realidad, entre lo conceptual -el concepto- y lo objetual -el objeto- se da siempre una correspondencia, sea directa o indirecta, que está en el mecanismo mismo del pensamiento. Es, por eso, ésta la doble clave de la original pintura que presenta el programa de exposiciones itinerantes de la Xunta, en el Ateneo , hasta el 20 de julio, bajo el título Fin y la firma del pintor Eusebio Rivero. Eusebio Rivero Veiga (Marín, 1967) es licenciado en Bellas Artes, en la especialidad de pintura, por la Universidad de Salamanca; y enseña dibujo en el IES de Moaña, a más de cursar el doctorado de su carrera y preparar la correspondiente tesis sobre los espacios urbanos considerados como espacios de vida. Este artista, aunque se limita a la pintura en la presente muestra, trabaja también la escultura, el grabado, la cerámica, la fotografía, el vídeo y la instalación. En sus cuadros, concretamente, utiliza la técnica mixta -aunque a veces añade el lápiz- sobre saco o, también, tela o madera. Y los objetos que pueblan su exposición -dos pares de botas desportilladas, un par de zapatos sin cordones, un sofá abandonado en mitad del campo, una silla calificada de trono africano, un pan exhibido como un tesoro sobre un paño de encaje, una colección de perchas multicolores vacías- presentan una clave casi subliminal, que desvela en el catálogo de la muestra Alfonso Solana Limia. Esa clave tiene tres nombres literarios: el del escritor Ramón Gómez de la Serna -con su lirismo pasado por el humor hasta rozar el esperpento en forma de greguería - y los dos dramaturgos que trasformaron el teatro de la farsa en teatro del absurdo: Eugène Ionesco -el autor de El rinoceronte , que plasmó el llamado antiteatro metafísico- y Samuel Beckett, el autor de Esperando a Godot , que, a su vez, representa un existencialismo nihilista. Eusebio Rivero denuncia con una ironía amable, ingenuista, la obsolescencia del consumismo. Martin Heidegger, en Sein und Zeit- El ser y el tiempo , su obra única, que dio base metafísica al existencialismo-, ya dijo que el ser humano no debía cosificar la vida, a la defensiva, atrincherándose tras la posesión obsesiva de las cosas. Una pintura colorista En el claustro del Liceo , expone -hasta el próximo día 30- Esther Rodríguez Balboa (Leiro, Ourense, 1972). Tras formarse en el taller de la pintora ourensana Carmen Vázquez Prat, cursó el ciclo de Ilustración en la Escuela de Arte Antonio Faílde, de Ourense. Pinta desde 1992. Y ha expuesto individualmente en los centros comarcales de Trives y Carballiño, en el Café Bohemio de nuestra ciudad y en la Casa da Xuventude ourensena. Su pintura -como dice, con razón, la misma artista- no es «ni realista, ni figurativa, ni abstracta»: realmente, supera a su modo la dicotomía abstracción-figuración, por la vía de un colorismo entrecruzado y dinámico, con unidad y originalidad de estilo, así como una calidad general -aunque, quizá, no suficientemente selectiva-. De los dieciséis cuadros de la muestra, los más conseguidos son en mi personal opinión los siguientes: 1, 3, 4, 5, 8, 10, 11 y 13.