La finca

| ANTÓN FEITO |

OURENSE

O FIADEIRO

25 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Más de uno se dio ayer a la simbología y a la cábala en el pleno de la Diputación. Y no es que la institución tenga en mente contratar a Aramis Fuster para impartir un curso en el Simeón, no. Es que la ocasión la pintaban calva: ¡Baltar y Cacharro sentados en la mesa presidencial del pleno de la Diputación! Para echarse a temblar y para truncar la carrera al más pintado en la quiniela de la sucesión. La cosa tenía truco: Francisco Cacharro -Gosende que no Pardo- es el hijo del presidente de la Diputación de Lugo y ayer ejercía de secretario tras la jubilación del incombustible Benito González. Una sesión, la de ayer, con muchos protagonistas: Cacharro conversaba con Pachi Vázquez -otro de los amos de la finca, en este caso la carballiñesa y la socialista- antes del pleno; a Rosendo Luis Fernández le colocaban ya de presidente del Inorde y Alfredo García (del PSdeG-PSOE) hizo gala de su dominio del castellano (perdón, de su desconocimiento del gallego).