Entrevista | José Filiberto Soto
17 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?a pequeña parroquia de Abruciños, en Amoeiro, celebra hoy un acontecimiento especial, que marcará un antes y un después para la zona, con la inauguración del Pazo de San Damián, propiedad de José Filiberto Soto. Un hombre que lleva cinco años dedicado a la restauración escrupulosa para no alterar la arquitectura, fechada en el siglo XVII, de un inmueble que es el más grande de la provincia de Ourense dedicado al turismo rural. Un un proyecto ambicioso que apuesta por la cocina autóctona y el turismo de calidad que merece, después de su rehabilitación. -¿Qué ofrece el pazo de San Damián? -Es atípico. Es casi una fortaleza porque es muy grande, son 1.750 metros por planta y 3.500 de servicios. Tiene capilla, palomar y una finca de 30 hectáreas que cruza el río Formigueiro, con árboles cenrenarios, robles y castaños. -¿Ha contado con apoyo para su recuperación? -La adquirí hace cinco años, porque me encantó, y en principio la restauré con un interés particular, no de negocio, recuperando incluso piedras que ya se habían vendido como la balconada principal, pero me di cuenta que estaba infrautilizado y me decanté por el turismo rural. -¿Cómo está distribuido? -Hay ocho habitaciones, una de ellas suite y otra para minusválidos, un restaurante que estará abierto al público a diario, donde potenciaremos la cocina autóctona, porque tenemos ya una huerta y una hectárea de viñedo y queremos hacer además un pequeño corral. Tenemos un comedor y la bodega sorpresa, donde no se puede elegir el menú. -¿Cómo está decorado? -Todo de anticuario con muebles de época, buscando los que había cuando se construyó y ha sido difícil, me he tenido que mover por Europa para encontrarlos. -¿Cómo se promociona? -En unos días entraremos en las reservas de Turgalicia y queremos colaborar con Terras do Avia, que la tenemos a tiro de piedra.