El agua no llegó al río

OURENSE

MIGUEL VILLAR

Crónica | Pleno sobre el manantial termal de Bande Amador de Celis aguantó las críticas de la oposición y las descalificaciones de los vecinos y mantuvo la tesis de que su empresa no existe al no estar registrada

14 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?l pleno extraordinario de Bande en el que se iban a someter al engolado juicio de la opinión pública las actuaciones del alcalde en relación con el manantial termal de O Baño no defraudó las perspectivas propias de un espectáculo mediático al uso, aunque sí dejó un mal sabor de boca a los que buscaban algún acuerdo o decisión política que pasase a la historia de la capital de la Baixa Limia. Todos los ingredientes estaban en su punto. Los vecinos acudieron en número suficiente para reventar el aforo del salón de actos y el vestíbulo del Concello -los partidarios de Ana Belén Vázquez fueron los más vistosos y ruidosos (sus amigas increparon y descalificaron durante toda la sesión a la oposición y al alcalde y un joven acudió con una camiseta con la imagen de la diputada)- y los cargos y representantes de PSOE y BNG también se dejaron ver en las primeras filas. Ningún representante del PP, quizás porque ya sabían que era una batalla perdida, se dejó ver ayer por Bande. Amador de Celis apareció con una carpeta en el salón y sacó dos folios escritos a máquina para leer su argumentación. El alcalde, impasible el ademán, accedió de mala gana a callarse cuando el portavoz del BNG le espetó que el pleno había sido convocado por la oposición y a él le correspondía tomar la palabra en primer lugar. Cuando De Celis sentenció «pero si yo no voy a falar (sic) ahora» el público rompió a reír. Lois Anxo Sánchez, del BNG, y José Antonio Dorado (PSOE) dejaron en evidencia al alcalde al aportar las fechas, mociones, peticiones y actuaciones referidas a solicitar el aprovechamiento de las aguas termales para los vecinos -pidiéndolas a nombre del Concello de Bande-. Por el contrario el alcalde defendió que había obrado sin intención de ocultar algo y que la empresa no existía «porque no está registrada». Mientras, Ana Belén Vázquez pedía que se iniciase el expediente para solicitar las aguas para el Concello. La oposición tuvo todo el tiempo contra las cuerdas a Amador de Celis, pero no supo rematar la jugada cuando el alcalde y el secretario los enredaron en disquisiciones legales para no someter a votación la reprobación del alcalde. Y no hubo posicionamiento público, quedando todos con las ganas de saber qué iban a hacer los ediles del PP. De Celis escuchó de todo con soberana paciencia, para acabar diciendo que lo había elegido el pueblo y no iba a dimitir ni renunciar.