Sobre letras de cambio testificaron 19 personas y todas, al ver su supuesta firma en el documento, dijeron que no era la de ellos, que alguien había firmado o imitado su rúbrica. Sólo un testigo dijo reconocer su firma porque había aceptado una letra pero no se justifica la segunda cuya rúbrica asegura no ser de su autoría. También declaró José Cid, apoderado de Banesto. Dijo que fue a hacer inspección a varias oficinas y empezó por la de Trives: «Allí encontré que los créditos de letras de cambio estaban fasificados y me sorprendí. Le comenté a Aurelio que se lo tenía que decir al jefe de zona y regresé a Ourense con fotocopias de créditos financieros». Prisas Cuando Cid accedió al ordenador de la oficina de Trives desde Ourense, notó que todo lo que había irregular en la mañana que él estuvo en la villa trivesa, de repente apareció regularizado: «Entré en el ordenador y vi que justamente el día que estuve había cuentas regularizadas por caja». Fueron introducidas en el sistema informático del banco cuando él regresó a Ourense después de estar investigando en Trives en horario de oficina. Este apoderado fue más veces a Trives para «regularizar las operaciones en las que Aurelio había beneficiado a otras personas». El acusado no asistió a una reunión de riesgos, el banco le retiró las llaves y José Cid añadió que al estudiar la cuenta de Adoración González, «se detectó que Aurelio participaba en Embutidos Trives y dio a entender que hubo traspasos de dinero a esta firma chacinera. El juicio continuará durante la mañana de hoy para seguir escuchando al apoderado, a los testigos restantes y a los peritos que analizaron las firmas de los documentos que gran parte de los testigos no reconocen como suyas.