Crónica | Un debate plenario frustrado El primer mandatario respondió, sin debate, las preguntas de la oposición. Fue la intervención más esperada de un pleno en el que PSOE y BNG se mostraron unidos
06 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.No se exaltaron los ánimos más de lo habitual. No hubo un nerviosismo especial. El pleno municipal se presentaba con una incógnita sobre la reacción de BNG y PSOE después de que dos de sus mociones, las que aludían directamente al regidor, no se incluyeran en el orden del día. En el pleno, las miradas se fijaban en la actitud que adoptaría Manuel Cabezas. No hubo crispación. Durante toda la sesión se intuyó un pacto de apoyo y no agresión entre los grupos de la oposición política. Sólo la edila socialista Aurea Soto estuvo a punto de romper este clima de respeto increpando al Bloque por haberlos dejado solos en el recurso contra el PXOM. Pero las cosas iban por un camino distinto y Sánchez Vidal no entró al trapo. El objetivo de ayer era otro. Manuel Cabezas tan sólo intervino en momentos puntuales para poner orden. Su turno llegó al final. Se reservó para contestar a BNG y PSOE sobre su futuro político. No habría debate. No habría réplica. Él habló y al resto sólo le quedó escuchar. Quizás por eso nacionalistas y socialistas mostraban en sus rostros un rictus de resignación, la del que ya sabe la respuesta. Cabezas se puso las gafas, adoptó un tono serio, utilizó un discurso de reproches y tiró de proyectos, al más puro estilo del conselleiro Alberto Núñez, para demostrar su trabajo. Así, se cerraba la, a priori, tensa sesión.