Vida social a la enésima potencia

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa OURENSE

OURENSE

SANTI M. AMIL

En directo | El pistoletazo de salida La mesa y el mantel animarán el encuentro de miles de ourensanos hasta el próximo domingo. Ayer, el poder de convocatoria lo tuvo el acto inaugural

04 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?iscursos y pregón sirvieron de calentamiento a la primera visita -la oficial, con Palmou a la cabeza- a la quinta edición de Xantar. El conselleiro dirigió unas palabras al respetable pero lo hizo con pocos condimentos, refiriéndose más al hipotético desarrollo de Ourense que a los placeres del paladar. Toda la literatura se la dejó al pregonero, Lorenzo Díaz, y él optó por un discurso político (¿electoral?) en el que se quedó corto de sal. Soso estuvo también Palmou en el recorrido por los expositores. No sucumbió a ninguna de las exquisiteces que se le ofrecieron y muchos se preguntaban, en corrillos, los motivos de tan estricta dieta. El vino -no le quedó más remedio- lo probó gracias a la presencia de las demoninaciones de origen ourensanas. Los fotógrafos, en busca de una imagen con sabor, respiraron tranquilos cuando Baltar se unió a la comitiva. Tiró de tinto y de queso, ejerció de camarero y animó el cotarro. El recorrido dio para mucho. Entre otras cosas para que la alcaldesa de San Cibrao reconociese que lo de su concello no es el turismo y que, por tanto, pasa de promocionarlo. Postura coherente la de Elisa Nogueira que por la mañana llegaba a Ourense con la cara lavada pero que se presentó en Expourense escrupulosamente maquillada. Para promoción, la de la diputada María José Caldelas que no dudó en recomendar su casa rural en A Mezquita, a golpe de folleto. Quien no perdió el ritmo fue el padre de la edila Elena Rivo. La siguió a buen paso por el recinto y ejerció de telefonista mientras su hija atendía otro terminal. Con un simple: «Soy su padre, ahora se pone», puso su granito de arena al trabajo municipal. Manuel Cabezas tiró de idiomas en un expositor turístico de Francia y conversó unos minutos con sus responsables. Y es que el alcalde controla más el francés que el inglés, como él mismo reconoció. Palmou, por no probar, no probó ni los canapés (que en cocina moderna a lo mejor tienen otro nombre) que prepararon, con esmero, los alumnos de la escuela de hostelería de Vilamarín. Quizás fue la mejor opción porque muchos de los presentes acabaron preguntándose qué comió la directora del centro para montar tremendo pollo (el uso de la expresión se justifica por el contexto gastronómico) cuando los fotógrafos pretendían (¡oh, cielos!) hacer fotos del conselleiro, el alcalde y otros visitando el espacio de la escuela. No quería que los políticos le restaran protagonismo a «sus chicos» pero no se dio cuenta de que no era el momento ni el lugar adecuado: las inauguraciones oficiales es lo que tienen. Eso sí, la degustación fue un éxito. Algún cargo que hacía el paseillo se comió hasta el papel del canapé, para divertimento de los estudiantes. Y un apunte rosa. Expourense invitó a los periodistas a comer en el restaurante asturiano. ¿Influencia real?