Yo no quiero

OURENSE

YO NO quiero ser igual. Si la igualdad entre mujeres y hombres es que tengo que aprender a usar el taladro, yo me retiro. Me quedo sola, en mi mundo, leyendo con lupa los manuales de instrucciones de los «aparatos» que se supone que por ser mujer no puedo entender. Me da risa, o más bien vergüenza, una iniciativa que bajo el nombre de social e igualitaria nos mete a unas en el horno de la cocina y a otros en la caja de herramientas. Es triste que un gobierno que se llama a sí mismo progresista confunda la igualdad de derechos con saber o no hacer la cama. Más triste que sea una mujer la que cree que así nos hace un favor.