Análisis | Continúan los procesos judiciales por las prácticas electorales en Cea y Bande Los dos regidores del PP intentan desmarcarse de las denuncias de manipulaciones electorales de sus concellos que investigan los jueces
28 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Los alcaldes de los concellos de Bande, Amador de Celis (PP), y Cea, José Luis Valladares (PP), asisten impertérritos y ajenos a los sendos procesos judiciales abiertos por los supuestos delitos de «carrexo» de votos y de falsificación de firmas ocurridos en las pasadas elecciones municipales en sus circunscripciones y en las que ambos obtuvieron mayorías absolutas. Como viene siendo habitual. Desde siempre. Así es que los alcaldes asisten impertérritos pero, además, divulgadores de su absoluta inocencia, que proclaman manifiestamente extrañados de que alguien ose pensar lo contrario. ¡Si yo contara!, dice el alcalde de Cea que, sin embargo, no cuenta. En Bande gobierna, ininterrumpidamente desde el franquismo -desde el mismo origen de los tiempos- Amador de Celis. Primero, por decisión del general. Ahora, por la del pueblo, aunque en las últimas municipales se ha detectado que parte de ese pueblo que votó no poseía las cualidades mentales adecuadas para discernir lo que hacía o estaba legalmente incapacitado para ejercer el voto. Incapacitados Amador de Celis se jugaba el tipo. Así lo ponen de manifiesto unos resultados electorales que se le suben ligeramente a la barba: pasó de ocho a seis concejales y BNG -tres ediles- y PSOE - dos concejales- se repartieron los cinco restantes. Un puñado de votos más, y le habrían arrebatado la mayoría absoluta. Pero el regidor de Bande -Concello en el que las trabajadoras del centro de ancianos llevaron a votar a algunas personas cuya incapacidad mental para ejercer el voto quedó de manifiesto estos días ante el juez- no se amilana. Echa balones fuera y minimiza el asunto: «Era poca cosa. Siete personas. Siete votos. Eso no tiene influencia en el resultado final de las elecciones». Pero es que Amador de Celis sostiene que el problema no es suyo. En absoluto. «A ver si me entiende: yo no sé a quién llevaron ni a dónde. Ese es un problema interno del centro de ancianos, en el que ni el PP ni sus afiliados tienen algo que ver», puntualiza el veterano alcalde, supuesto beneficiario de esos votos supuestamente inducidos. Es más, el regidor local niega cualquier vinculación con el centro y con las trabajadoras, que en su día libre acudieron a ayudar a votar a los incapacitados. Democracia Porque la verdad es que Amador de Celis se imbuye de un espíritu totalmente democrático al respecto y así sentencia casi tajante: «Desde luego, si esas personas no eran conscientes de lo que votaban, no es normal que se les haya dejado votar». Y eso lo dice incluso aún teniendo en cuenta que lo hubieran votado a él mismo, como se encarga de aclarar. «Ese pequeño número de votos no beneficia a nadie ya que de haber sido así, nos habrían obligado a repetir las elecciones», razona pertinaz. Los otros, más Claro que, como él mismo reconoce, la perfección no existe, de forma que zanja el dirigente político la cuestión aduciendo que «debería haber pureza, pero la vida no es así». Y frente a su autoexculpación y la de su partido en este asunto, Amador de Celis apunta con su dedo acusador al PSOE señalando que «precisamente, el que presentó la denuncia -por el «carrexo» de votos- estaba con siete coches transportando a gente para votar». ¿Que por qué no lo denunciaron?, pues por la sencilla razón de que «el propio juez lo vio, así que lo dejamos en sus manos». Amador de Celis se muestra cauteloso, mordaz pero sibilino en su argumentación. Claro que esta cautela no es nada comparada con la de su compañero de partido y regidor en Cea, además de diputado provinvial, José Luis Valladares. Éste sostiene que tiene la conciencia muy tranquila y no quiere ni oir hablar de supuestas manipulaciones de voto, pese a que un vecino suyo manifestó públicamente que había firmado con su dedo allí donde el alcalde le había señalado para enviar su voto por correo. «Tengo la conciencia muy tranquila, pero que muy tranquila, y yo estoy absolutamente tranquilo», repite Valladares con insistencia, dando vueltas concéntricas en torno a esta aseveración de la que no sale, ni siquiera para desmentir al vecino que lo señala. Mientras tanto, 132 vecinos de su municipio que votaron por correo acuden a declarar estos días poniendo en tela de juicio la limpieza de juego del regidor ya que, además, se ha constatado que 113 de esos votos fueron tramitados por el mismo cartero. «No los necesitaba» José Luis Valladares acude al mismo razonamiento que su compañero de partido en Bande, para proclamar su autoexculpación en el turbio asunto de los presuntos votos manipulados, de lo que se muestra como una clara perversión del sistema democrático: «Estoy totalmemte tranquilo; el PP de Cea está totalmente tranquilo, porque, al final, no valió ninguno de esos votos ya que yo no los necesitaba». Efectivamente, no los necesitó. José Luis Valladares sustituyó a un regidor superviviente del franquismo, José Hipólito Rodríguez Presas. Lo sucedió, bendecido por el peso de los votos ganados a la urna, hace ya doce años de holgadas mayorías inquebrantables. Valladares la consolidó de nuevo en las municipales de mayo del 2003, aunque perdió un edil en favor del BNG. En cualquier caso, se quedó con nueve frente a dos del grupo nacionalista. Todo un alarde. Así las cosas, el alcalde de Cea amenaza con hablar. Largo y tendido. Pero en otro momento. Ahora no. Ahora se pliega Valladares sobre un silencio espeso, porque señala que «creo que hay secreto sumarial, o que no se puede hablar porque no declararon aún todos los electores y no quiero interferir, pero hablaré. Tengo mucho que decir. ¡Si yo te contara!».