Crónica | El responsable de Fomento tuvo una breve pero intensa relación con Ourense El ministro acudió a Ourense para anunciar el acceso centro, la circunvalación Norte, un metro ligero y arropar a Isaac Vila en su retorno a la política
23 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Desde su acceso al Ministerio de Fomento, en el año 2000, Francisco Álvarez Cascos ha sido, sin duda, el amigo asturiano del presidente provincial del PP, José Luis Baltar. No un amigo cualquiera. Ni siquiera un amigo no cabo do mundo, sino un amigo en el mismo epicentro de la política española. En el Gobierno. Baltar le profesó fe y una esperanza inquebrantable, y el ministro le correspondió con tres desplazamientos oficiales a Ourense. Uno de ellos para arropar el retorno del amigo ourensano de Baltar, Isaac Vila, a la política municipal y los restantes en visita institucional al Concello con la cartera ministerial llena siempre de idénticas promesas. La esperanza que Baltar depositó en Cascos no fue baladí. El presidente provincial llegó a mantener, al alimón con el entonces conselleiro de Política Territorial, Xosé Cuíña, un enfrentamiento público con el regidor ourensano, Manuel Cabezas. Corría el mes de septiembre del 2000 y el alcalde mostraba su impaciencia por la demora en la ejecución de obras básicas para Ourense: circunvalación Norte, acceso centro a la ciudad... Aún hoy sin ellas. Cabezas se lo reprochó públicamente y el carácter del ministro envolvió con un trueno al regidor: suspendió una audencia que tenía concertada con él. El rifi-rafe de la familia popular se saldó doblando Cabezas y, entonces sí, recibiendo el amigo asturiano a Cabezas en el Ministerio. Le prometió agilizar los proyectos y aún más: la creación de un metro ligero, de superficie, para la ciudad. Campañas En octubre del 2001, el ministro recaló en Ourense, en plena campaña de las autonómicas. Y fue fiel a Baltar. El amigo asturiano compartió escenario electoral con Isaac Vila, que a la sazón ponía el pie enla vida política con vistas a recalar en la alcaldía de Xinzo. Hubo parada previa en Ourense, visita al Concello y nuevas promesas. Las mismas que podría hacer ahora. No volvió hasta marzo del 2003, con la marea negra bramando en todas las pancartas. Su presencia también fue electoral: El PP explicaba en convención el Plan Galicia y las posibilidades de Ourense como «centro estratégico» en el desarrollo de esta autonomía. Y ahí seguimos.