Entrevista | Bruno García ESCULTOR DE O BARCO
21 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Es muy joven, tiene 25 años, pero con las ideas claras. Bruno García es un escultor, artista de O Barco, que ha bebido desde muy pequeño de las fuentes de su padre, el gran Xelo de Tremiñá, quien su indiscutible figura impregna parte del trabajo de su hijo, pero siempre dejando rienda abierta a la expresión propia. -¿Qué proyectos se trae entre manos ahora mismo? -Estoy trabajando en la confección de nuevos modelos, en unos doce o quince, para crear luego terracotas. Se trata de figuras de niños y niñas, unas piezas que se puede decir que son más comerciales. Y por las tardes doy clases como actividad extraescolar en los colegios Conde de Fenosa y Julio Gurriarán. Se trata de cursos de modelado en barro que tienen buena aceptación. -¿Cuál ha sido su último trabajo escultórico? -Se corresponde con la última exposición en la que participé con mi padre, pero hicimos una talla en madera de dos metros de alto, una Inmaculada para Guatemala que se la llevaron unas monjas de clausura de Ourense. -¿Cómo definiría su estilo artístico? -Mi estilo es una continuación de Xelo de Tremiñá. Estoy con él todo el día y desde los siete años estuve en el taller con mi padre, después de dejar el bachiller. De esta forma siempre se pega el estilo, los métodos y técnicas de trabajo, aunque tengo que decir que siempre se evoluciona, aunque mi padre es un genio y yo estoy limitado, pero evoluciono. -¿Hay opciones de trabajo para un escultor joven? -Sí hay posibilidades. En O Barco hay trabajo, siempre hay cosas por hacer, pero son pocos los jóvenes que empiezan con esto , y la iniciativa cultural está baja. Aquí, es más fácil ir a la cantera y cobrar a fin de mes y no darle tanto a la cabeza. -¿Adolecen de ayuda los jóvenes como usted? -Estamos dejados de la mano de Dios. Vendría muy bien ayuda para los jóvenes. Por libre es difícil dedicarse a esto. Arrancar de cero es imposible.