¡Yo me quiero casar!

Marta Vázquez Fernández
Marta Vázquez OURENSE

OURENSE

Crónica | Un encuentro con un gran futuro Los enlaces de postín no están pasados de moda y prueba de ello ha sido la afluencia de parejas jóvenes a la feria, en la que se podían encontrar todos los detalles para el gran día

18 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?ólo faltaban Felipe y Leticia. Ellos también podrían haber escogido en Celebra todos los detalles para su próxima boda. Lo mismo que han hecho durante este fin de semana las decenas de parejas interesadas no sólo en formalizar su compromiso, sino además en hacerlo de la forma más tradicional. Vestidos de cola, viajes al paraíso, álbumes bucólicos, limusinas interminables o banquetes llenos de manjares. Eso y mucho más ha sido la feria de las celebraciones durante los dos días que ha permanecido abierta en el recinto ferial de Expourense. En todo ese tiempo muchos han desfilado por los muchos expositores sobre los diferentes detalles para el gran día. Animados quizás por el próximo enlace real, los jóvenes ourensanos han demostrado estos días que, por lo civil o por la iglesia, ellos también se quieren casar. Muchos, después de dos días de vorágine compradora, ya tendrán todo listo. Un traje apropiado, un menú especial, una escapada inolvidable y mucho dinero que ahorrar porque, aunque se celebran muchas cada año, las bodas son un objeto precioso. Dar el sí y además celebrarlo con unas cien personas supone para los bolsillos de los protagonistas, o de sus padres, un desembolso que puede oscilar según la categoría del acontecimiento y los «extras» que se vayan sumando pero nunca será inferior a 20.000 euros. Ese es el precio medio, pero hay banquetes que pueden llegar a costar los 47.000 euros -cerca de ocho millones de pesetas-. Casi nada. Y es que nadie quiere escatimar gastos para ese día especial. La ilusión de ser príncipe y princesa sigue viva entre cientos de jóvenes. Aunque luego no lleguen a fin de mes. Visto lo visto, está claro que a esa feria le espera un exitoso futuro por delante. Sin ser de sangre azul, las celebraciones ourensanas están al rojo vivo.