La escuela de ciencia divina

Marta Vázquez Fernández
Marta Vázquez OURENSE

OURENSE

Crónica | Una mañana de fiesta en el Seminario Los actos de celebración del bicentenario del Seminario Mayor de Ourense tuvieron ayer su principal encuentro. Una cita plural y cargada de emociones

17 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?l Seminario de Ourense cumplió ayer 200 años. Todo un anciano que se encuentra, sin embargo, en un buen momento físico y prueba de ello fue lo que sucedió ayer en un entorno que ha visto formarse a muchos hombres de fe durante su existencia. El presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela, fue el maestro de ceremonias de un encuentro que reunió a más de 150 sacerdotes, a los que se unieron los obispos de Ourense, Astorga y Viana do Castelo y los arzobispos de Santiago, Vigo y Lugo. Pero no todo fueron religiosos. La sociedad ourensana no quiso dar la espalda al acontecimiento y llenó, casi desbordó, el aforo de la iglesia del Seminario para participar en una eucaristía multitudinaria. Poco después de las diez de la mañana comenzaba el goteo de conocidos y anónimos. Con el sonido de la Real Banda de Gaitas de fondo fueron llegando todos los que no quisieron perderse el momento. El alcalde de Ourense, el presidente de la Diputación y los conselleiros de Presidencia y Emigración encabezaban el grupo popular, al que se sumaron algunos concejales y delegados de varias consellerias. Pero hubo pluralismo en la cita y prueba de ello fue la presencia de represetantes del BNG, que acudieron para asistir a la conferencia de Rouco. Encuentros A la presencia de miembros de las fuerzas de seguridad, se sumó una representación del poder económico. Los directores de Caixanova y Caixa Galicia estuvieron presentes en la ceremonia litúrgica. Pero durante toda la mañana, que se alargó hasta casi las tres, no faltaron ciudadanos que quisieron saludar al cardenal e incluso mostrarle a sus hijos. Las emociones también tuvieron su hueco entre el incienso y la sobriedad sacerdotal de un día en el que los más jóvenes, los que sueñan con tener un día sus propias parroquias, también hicieron su propia aportación. «Ourense sin el seminario sería diferente, por eso hay que abrir las puertas. Queremos un centro vivo, una escuela de ciencia humana y divina». Por muchos años.