A CONTRALUZ | O |
03 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.CADA vez que viene un político a Valdeorras, bien de la capital de la provincia, bien de Santiago, el primer intercambio verbal con el anfitrión suele ser una frase alusiva al viaje y a las carreteras. El político, siempre bailando a dos aguas si es de los que gobierna, es comedido y procura no cargar las tintas sobre lo azaroso de ese viaje en el coche oficial, con curvas y más curvas, y una larga hilera detrás de un camión durante tiempo, con adelantamientos peligrosos incluidos. Es curioso, pero menos Fraga, la mayoría suelen llegar tarde a los actos de Valdeorras. Y la culpa, la carretera. La pésima carretera. Vengo del Bierzo, y allí, los políticos de León y Vallalid decían lo mismo. Pero, claro, al final se hizo la autovía del Noroeste y se acabó la excusa. Yo, como la mayoría de los valdeorreses y convecinos, espero que aquí también se acabe esa excusa, y el político recalque lo bien que ha viajado a esta tierra maltratada.