Crónica | José Antonio Nieves Conde El director de cine recibió en Ourense un homenaje en el que se presentó un libro sobre su trabajo y en el que inauguró una calle con su nombre
12 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.A sus 93 años, José Antonio Nieves Conde dejó claro ayer en Ourense que el humor, la clarividencia y el amor por el cine no tienen edad. Llegó al Simeón ayudado de un bastón, pero en el momento en el que empezó a hablar, la imagen de un hombre de 93 años se transformó en la de un chaval. «Se necesita tener sentido del humor para aguantar a un tipo como yo que casi he desaparecido de la profesión», dijo. Emocionado y con el libro que se acababa de presentar sobre su obra entre las manos, Nieves Conde reflexionó sobre su vinculación con Ourense: «Nunca, a lo largo de mi vida, me he olvidado de esta ciudad, no lo digo por dar coba, tengo aquí a mis padres enterrados lo que indica que estoy ligado a esta tierra de forma prácticamente definitiva», a lo que añadió; «Para mí ha sido siempre esta ciudad como una especie de ciudad de sueños». Destacó dos momentos que recuerda claramente de su vida: la primera vez que vió una película y el primer viaje de Segovia a Ourense. Juan Antonio escuchó atentamente las palabras de José Luis Castro de Paz y Julio Pérez Perucho, autores del libro que se presentó ayer Tragedia e ironía de Nieves Conde. Ambos destacaron que escribir el libro era simplemente una cuestión de justicia histórica por la importancia relevante de la obra de Nieves Conde. Habló de la censura, pero le restó importancia al indicar que hoy en día la censura existe, aunque proveniente de otras instituciones. Y como dato afirmó que todavía se encuentra una copia exacta -antes de pasar por la censura-de su obra El inquilino , en la Filmoteca Nacional. Nadie se explica porqué un día dejó de hacer cine, pero Nieves Conde lo explicó ayer muy claro: «Me ofrecían historias de 'hombre se baja los pantalones y mujer se sube la falda', y yo dije se acabó. Me di cuenta de que había llegado mi ciclo, que el mundo y el lenguaje que defendía no tenía espacio. No me arrepiento, me di la vuelta y me convertí en espectador». Del cine actual destacó a Almodovar que es el que hace el cine que de verdad interesa fuera. Por la tarde inauguró su calle. Su familia, amigos y miembros de los tres grupos de la corporación le acompañaron. Agradeció la deferencia de la ciudad que no le vio nacer, pero que le considera como un ourensano más e irónicamente hizo una reflexión en alto: «Cuando alguien pregunte por la calle José Antonio Nieves Conde, alguien dirá, '¿quién es ese?' y otro contestará, 'alguien del cine o así'». Después de la jornada de ayer, seguramente la respuesta cambia: Nieves Conde es ese gran director de cine y mejor persona.