«Cuando pongo un suspenso, soy consciente de mi fracaso»

Marta Vázquez Fernández
Marta Vázquez OURENSE

OURENSE

Entrevista | Juan Carlos Mejuto Los docentes asumen que la tasa de suspensos en la universidad es alta. Una apuesta por la calidad en la docencia, así como algún cambio en el método, parecen las soluciones

25 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?omo decano de la Facultad de Ciencias, pero sobre todo como profesor, Juan Carlos Mejuto es perfectamente consciente de que el nivel de fracaso académico en la universidad es alto. -¿Cuáles son las razones de esos malos datos? -El problema es que no existe una dinámica de estudio consolidada. Los estudiantes no tienen disciplina de estudio y, aunque intentamos estar pendientes de los alumnos, el contacto no es tan personalizado como en los institutos. Además, yo creo que el cambio de las asignaturas anuales a las cuatrimestrales ha sido nefasto. Los estudiantes van a los exámenes con una carga docente mucho más pequeña y además, se encuentran con el mes de febrero sin apenas darse cuenta. Antes si suspendías el parcial de febrero te daba tiempo a ponerte las pilas y aprobar en el final de junio. Ahora esos primeros suspensos, que cogen al alumnos cuando aún se está ubicando, ya van a septiembre. -Pero esa justificación vale sólo para los alumnos de primer curso, el resto ya sabe lo que hay. -Sucede en primero, en segundo y en todos los cursos. De hecho las estadísticas dicen que el porcentaje de suspensos en el primer cuatrimestre es mucho mayor que en el siguiente. Yo volvería a las asignaturas anuales. -¿Están preparados los jóvenes que llegan a la Universidad? -Existe un desajuste importante con la educación secundaria. En la Universidad se asume que los estudiantes llegan con unos conocimientos determinados, aún no nos hemos dado cuenta de que puede que esas nociones no sean las que nosotros esperamos. -¿Y qué solución hay para eso? -El curso cero. En Vigo ya se está probando y en la Facultad de Ciencias estamos pensándolo. Se trataría de que el alumno pasara por un período de nivelación, para llegar a un nivel de conocimientos mínimo. -La motivación también influye mucho, ¿no es así? -Sí, por eso sigue habiendo estudiantes que, por ser vocacionales, son muy buenos y tienen unos expedientes excepcionales. Pero lo cierto es que estamos viviendo una época en que la universidad está desprestigiada. Hay muchos licenciados que no pueden ser absorbidos por el entorno laboral. Es más fácil encontrar a un biólogo desocupado que a un albañil sin trabajo y en las universidades se está notando mucho el bajón de aspirantes. -Entonces habrá que procurar que los estudiantes, aunque sean pocos, tengan la mejor atención por parte del docente. -Sí, porque para nosotros los malos resultados son fatales. Los docentes tenemos que asumir que cuando un estudiante tarda diez años en terminar una carrera es que algo está fallando. Yo cada vez que pogo un suspenso a un alumno soy consciente de que estoy fracasando.