El comité antisida posibilita a sus usuarios el acceso a la informática

Marta Carballo OURENSE

OURENSE

MIGUEL VILLAR

Veinticuatro personas asisten diariamente a los cursos que se imparten en el cibercentro El objetivo es facilitar la inserción de los alumnos con problemas de marginación

18 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Una idea, un objetivo, mucha voluntad, poco dinero y un resultado satisfactorio. El Comité Cidadán Anti-Sida ha conseguido poner en marcha su propio cibercentro. En el casco histórico, en la calle Irmáns Villar, las nuevas tecnologías se han hecho un hueco en el bajo que, en tiempos, ocupaba un viejo bar. El bullicio del desaparecido establecimiento ha dado paso a las explicaciones de los profesores, voluntarios, que inician a 24 usuarios del comité en el mundo de la informática. Partiendo de cero. Desde los programas más básicos a la navegación por Internet. El proyecto se gestó hace un año pero fue en agosto cuando realmente se puso en marcha. Comenzaron entonces los cursos. Una hora de lunes a viernes por cada uno de los tres grupos que se ponen delante de los ocho ordenadores de este cíber. Las personas que se encuentran en la Casa de Acogida son las primeras en entrar. Después llegan dos grupos más. Un total de 16 usuarios. Todos cumplen unas normas básicas y cuentan con becas de asistencia. Cinco euros por día. La finalidad El presidente del Comité Cidadán Anti-Sida, Alfonso Cid, insiste en un término: «normalización». Tener una vida «normalizada». Estos cursillos son una herramienta para avanzar «cara a reinserción social e laboral» de estas personas. La mayoría nunca habían tenido un contacto con la informática y lo cierto es que, por curiosidad o por la beca, los cursos están completos y hay lista de espera. «Mentres están eiquí non están noutro sitio», dice Alfonso Cid. Son perfiles muy distintos pero todos con una vida de marginación, con problemas de drogas, de paro... Este cibercentro les ayuda a relacionarse y «auméntalles a autoestima. Ademais ábrelles as portas a unha formación máis profesionalizada». Durante las próximas semanas continuarán los cursillos. La idea final es «abrir este cibercentro para que, de xeito gratuito, poidan vir eiquí a navegar por Internet, mandar correos, escribir... que accedan ás novas tecnoloxías con independencia da súa situación socioeconómica». El testimonio A las siete de la tarde termina la clase uno de los grupos. En él está José Antonio, uno de los usuarios del Comité Cidadán Anti-Sida. Le cuesta entrar en la conversación pero deja a un lado los monosílabos cuando comienza a hablar de dos de sus aficiones: la música y la informática. «Se me pasó la hora volando», dice. José Antonio es un hombre curioso y esa curiosidad le llevó a apuntarse a este cibercentro. Un amigo logró despertarle el gusanillo de la informática y, sobre todo, de Internet. Lo ve como algo cultural y una forma «para poder comunicarte con gente, entrar en chats, aprender». Es músico y este curso le permite «acceder a temas relacionados con la música, ver partituras... hay incluso programas de aprendizaje». Para él Internet se convierte también en un medio para «tener información de la enfermedad, conocer los tratamientos, los avances médicos. Contactar con gente con tus mismos problemas». Pero, sobre todo, ve Internet como «un medio para ampliar miras, conocer diferentes puntos de vista, distintas visiones». Dice que «hoy todo se mueve por la informática, por las nuevas tecnologías. Es algo esencial y no hay que quedarse atrás».