Análisis | El precio de ir a la Universidad Muchos jóvenes se ven obligados a cambiar de residencia cuando comienzan sus estudios superiores, lo que conlleva un gasto económico muy importante
11 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?nscribirse en una facultad de la Universidad de Vigo, o de cualquier otra institución, supone un coste muy alto para los estudiantes. A pesar de ser una entidad pública, los precios de matrícula -que este año han subido un 5%- suelen oscilar entre los 300 y los 600 euros, más incluso en el caso de algunas titulaciones. A ese precio hay que sumar el coste que deriva del desplazamiento desde el hogar familiar a diario o, en muchos casos, el traslado de residencia. El piso del alquiler o la residencia universitaria son las dos opciones que existen en Ourense para dar cobijo a los recién llegados, sin embargo, parece que la primera opción es la más interesante. No resulta raro ver, por tanto, los tablones de las facultades repletos de anuncios en los que se cruzan oferta y demanda. El piso compartido es, en casi todos los casos, la opción más recurrida. Un piso seminuevo en la zona del campus suele rondar los 450 euros. Si esa cantidad se divide entre tres o incluso cuatro estudiantes a los que no les importa compartir cocina y baño, entre otras cosas, el coste resulta muy asequible para los bolsillos. A todo ese dinero, subvencionado casi siempre por los padres, se debe sumar el necesario para el material escolar, la comida o el transporte en autobús. En definitiva, un universitario del campus local que tenga que costear vivienda puede gastar al mes un mínimo de 300 euros. Si además necesita clases particulares para reforzar sus estudios, el coste se dispara. Educación no repara, sin embargo, en esos detalles. Acceder a los estudios universitarios tiene un coste que muchos estudiantes no se pueden permitir. La cuantía en el precio de matrícula, sumada a los gastos que se derivan para los alumnos que además deban trasladarse de lugar de residencia y al gasto en libros y otro material hace que cada año sean miles los universitarios que optan a las becas que se conceden, en su mayor parte, desde el Ministerio de Educación. En el caso del campus de Ourense, un estudio realizado desde la propia Universidad de Vigo pone de manifiesto que más del 30% del total del alumnado solicita habitualmente una ayuda económica para poder hacer frente a los gastos que se derivan del coste académico. Pero conseguirlas no es tan fácil. Ese mismo estudio pone de manifiesto que cerca de un 10% de los que emiten las peticiones obtienen el no por respuesta. Los requisitos que deben cumplirse son, en la mayor parte de los casos, el motivo de la negativa. Superar el límite de ingresos económicos familiares permitidos, estar en posesión de bienes patrimoniales en exceso -según el criterio oficial- o no presentar un buen expediente académico son las principales razones para que miles de estudiantes se queden cada año a las puertas de conseguir una ayuda monetaria que suele oscilar, según los casos, entre los 2.000 y los 4.000 euros. Las peticiones son diferentes, sin embargo, en cuanto al tipo de titulación. Así, los datos ponen de manifiesto que la Escuela de Enfermería, la Facultad de Ciencias de la Educación y la de Humanidades son los centros que cuentan con el mayor número de solicitudes dentro del ámbito del campus de Ourense. La otra cara de la moneda es Derecho, cuyos estudiantes parecen ser los de mayor poder adquisitivo ya que apenas se apuntan a las becas denominadas MEC. Comunidad Aunque el Ministerio de Educación es el principal proveedor de las ayudas, desde la Xunta de Galicia también se otorgan algunas subvenciones para diversos colectivos universitarios. Profesores, estudiantes que son hijos de padres emigrantes retornados o alumnos que deben trasladarse de residencia son algunos de los destinatarios del dinero, que en algunos casos se concede a través de préstamos subsidiados. En todo caso, la cuantía de las ayudas es siempre inferior a la que se concede desde Educación y, en muchos casos, supone una aportación a mayores para estudiantes con bajos recursos económicos.