OURENSE CON EL ARTE JERÓNIMO MARTEL | O |
07 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.BAJO EL TÍTULO El arte del desnudo, Caixanova expone en su aula de cultura hasta el 19 de octubre una casi cuarentena de obras -de pintura, dibujo y escultura-, correspondientes al arte contemporáneo español. Y eso que, como bien refleja Ignacio Henares Cuéllar -en el catálogo de la muestra-, la vanguardia hizo borrón y cuenta nueva de este género tradicional de las artes plásticas. Pero he aquí cómo, no sólo vuelve ya a la escena del arte la figuración, sino que además lo hace recuperando, al menos para el recuerdo histórico encomiable, la figuración del propio cuerpo. Los géneros clásicos constituyen una constante, con la testarudez de la realidad.El desnudo había sido siempre para las artes plásticas un ejercicio académico obligado, una acuñación del canon socialmente vigente de belleza y un signo cultural de aprecio de la dignidad y la belleza del cuerpo humano. En el Génesis, dos versículos hablan de esa dignidad: «Dios creó al hombre a su imagen y semejanza»; y «los dos estaban desnudos, el hombre y su mujer, pero no sentían vergüenza». La vergüenza estará sólo en todo lo que sea convertir a la persona en simple objeto de exhibición pública de su dimensión corporal, como ocurre frecuentemente hoy por la vía de una comercialización indigna: a veces, incluso, cuando se dice vestir a la mujer por todo lo alto pero por paradoja se la desnuda para una pasarela. Quien visite Roma, ha podido tropezarse con esas pasarelas al aire libre de la calle; pero, por fortuna, puede también emplear mejor su tiempo contemplando la Venus capitolina o el Apolo de Belvedere. O la Capilla Sixtina, que es la capilla papal y cuyo altar descansa sobre el panel de pared decorado con el grandioso fresco del Juicio Final de Miguel Ángel. Cuando el Papa declaró inaugurada la limpieza-restauración de ese fresco, lo hizo allí mismo, en una Misa de pontifical con homilía sobre lo que llamó «la teología del cuerpo». En el aula cultural de Caixanova, Mariano Fortuny, Joaquín Sorolla, Julio Romero de Torres e Ignacio Zuloaga, muestran una galería de desnudos que aplaudiría la misma Venus del espejo de Velázquez. Zambullirse en el cuadro La pintora Menchu Lamas (Vigo, 1954) expone en las dos salas del Centro Cultural da Deputación de Ourense bajo los auspicios de la Fundación Caixa Galicia, hasta el 26 de octubre, bajo el título Espiral do soño. Muestra, así, veintiocho cuadros de gran formato, pintados con técnica mixta sobre tela. Su origen artístico está unido a Atlántica, así como a un rodaje inicial con escenarios en -además de Vigo- Madrid y Nueva York. En Madrid, figuró en 1982 en unos acontecimientos artísticos de bonísima añada: la exposición colectiva que se tituló 26 pintores, 13 críticos y el II Salón de los 16; y se hizo habitual de Arco. En Europa, frecuentó ferias internacionales como las de Basilea o Colonia. En América, en el año 1985 estaba en la exposición colectiva Five Spanish Artists de Nueva York y en la XVIII Bienal de Sao Paulo. Por cierto que la comisaria del pabellón español de esa bienal dijo a propósito de Menchu Lamas entonces: «He aquí un buen ejemplo de cómo una pintora de origen abstracto, dominada por las líneas y las superficies de color, ha evolucionado a la figuración sin cambios bruscos». A partir de ahí, esta artista -dentro siempre de una constante neoimpresionista y antropológica- ha seguido volcándose en el color pero desde un conceptualismo original acuñado con nombre propio. La mejor prueba de su evolución y de su estilo personal la constituye esta serie de obras que se pueden ver en el Simeón.