OURENSE CON EL ARTE JERÓNIMO MARTEL | O |
24 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.CADA VEZ más, la pintura recurre a los recursos auxiliares técnicos, en un empeño multidisciplinar multimedia. Naturalmente, esto es así sólo cuando recae el pincel en manos de artistas jóvenes. Y éste es, precisamente, el punto de coincidencia entre los dos pintores que ocupan esta sección, esta semana. El alma en los ojos En el Ateneo y dentro del programa itinerante Os nosos artistas, expone hasta el día 5 de octubre la pintora Galia Blanco (Santiago de Compostela, 1974), con residencia en Vigo. La colección de quince cuadros de formato grande que presenta, bajo el título Mírame de cerca, está compuesta por una galería ciertamente deslumbrante de retratos -todos únicamente de caras- (con tres autorretratos incluidos). Son éstos unos rostros con nombre, pero sólo nombre propio: ni anónimos, por tanto, ni, tampoco, con apellido, como dato de referencia público y notorio. Cabría aplicarles, a las personas asomadas a esos retratos, aquel calificativo que recoge el título de una de las obras teatrales del autor norteamericano William Saroyan: «la hermosa gente», no ya porque sean caras de gente joven o niños incluso, sino porque efectivamente miran por derecho y a los ojos, de cerca. En uno de los retratos -se trata de dos niños-, escribió la pintora: «Os ollos non ven, saben». Y el refranero dice que «los ojos siempre son niños». Al menos, la artista parece creerlo y hacérnoslo creer con un arte aparentemente fácil y definitivamente sabio. Sus retratos son acrílicos sobre lienzo, precedidos del bosquejo a lápiz y auxiliados por medio de la fotografía, la televisión y el vídeo. Juegan, además, con la hermenéutica de los colores y sus gradaciones; y, en fin, recuerdan el pop-art: una de las exposiciones de la artista, en la sala Hispano 20 de Santiago, llevó el título significativo Popsportraits. Galia Blanco simultanea periodismo y pintura; por lo que, antes de llegar a ser pintora, escribió sobre los pintores para el periódico El Mundo y fue luego jefa de prensa de la Fundación Granell, de Santiago de Compostela. Y, aunque inició sus retratos en 1989, antes aprendió prácticamente todo el oficio de pintora en el taller de arte del conocido pintor de marinas Antón Sobrado, de Pontevedra. Una cincuentena de cuadros componen la muestra de otro artista joven, Pedro Gómez -firmado Pietgom en sus obras- (Ourense, 1976), quien ocupa con toda esa obra las dos salas de exposición en la Casa da Xuventude de nuestra ciudad, hasta el día 26 del presente mes, bajo el título Complejidad, Creatividad y Cognición. Reflexiones de un autodidacta Pedro Gómez es un artista autodidacta plural -simultáneamente pintor y músico-, así como, en cuanto pintor, transdisciplinar, según él mismo se presenta. En efecto, más del 50 por ciento de esas piezas se inscriben en el arte digital (evidente en fondo y forma, sobre todo, en dos de los cuadros, titulados respectivamente Helio y Lunática). La vida artística de este joven pintor ourensano abarca ya ocho años; y la presente muestra incluye obras comprendidas entre los años 99 y 2003. Ésta, en fin, es su segunda exposición individual, en que repite sede, en la Casa da Xuventude. Pedro Gómez no puede ser clasificado ni en la figuración ni en la abstracción, porque está, ya, más acá de ese dualismo, o, si se prefiere, esa dicotomía. Y quizás, en su caso, se dé razón a esa indefinición voluntaria apelando a una intuición del filósofo idealista italiano Benedetto Croce: «El pintor es pintor porque ve lo que otro sólo siente, o entrevé, pero no ve».