El letrado de Benposta, sin dejar de criticar el proceder del gobierno gallego actual, subrayó en su informe que la venta formalizada en el año 1985 no fue sino una operación puente , una venta ficticia, pues sólo por esa vía podía la Xunta prestar ayuda a la Ciudad de los Muchachos ante la delicada situación financiera que en esa época atravesaba. Era, en fin, un contrato simulado, una subvención encubierta, pues la administración no tenía otro modo de apoyar a Benposta. Enfatizó Otero Marquina, en esta misma línea, cómo el ex vicepresidente de la Xunta, Xosé Luis Barreiro Rivas, en una declaración judicial dentro de en un procedimiento judicial anterior había corroborado ese proceder de la administración e incluso que en el año 1987, ya bajo la presidencia de González Laxe, se había estudiado la posible reversión de los terrenos, «toda vez que la Xunta en ningún momento había tomado posesión» de los mismos. Y si el gobierno gallego sospecha que Barreiro Rivas mintió en su declaración judicial, bajo juramento y con todas las garantías, «debería haber ido al fiscal a denunciarlo y no lo hizo», de lo cual deduce Otero Marquina que lo dicho por el ex conselleiro y ex vicepresidente es rigurosamente cierto. Benposta reclama el cumplimiento del contrato, es decir, la construcción de viviendas sociales en el espacio que la Xunta ha acotado para un campo de fútbol.