En directo | Accidente en el centro de la capital El vehículo se quedó sin frenos y se precipitó hacia la calle Progreso con el conductor en el interior. A pesar de lo aparatoso del suceso nadie resultó herido
27 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.«¡Increíble!». «¿Cómo se quedó así?». «¿Hay heridos?». «¿Y el conductor?». Son algunas de las preguntas y de los comentarios que se escuchaban entre los muchos ourensanos que se pararon a ver el accidente ocurrido en la mañana de ayer en el centro de la capital. Un camión comercial se encontraba empotrado en mitad de las escaleras que comunican la calle Alameda do Cruceiro -junto al parque infantil- con Progreso. La imagen era impactante. Todo se quedó en un susto. No hubo heridos, tan solo algunos daños materiales. Eran las diez de la mañana. El camión, cargado de bebidas que iba a suministrar a un bingo cercano, estaba situado en esta calle peatonal. El conductor se encontraba dentro del vehículo y al aparcar para descargar la mercancía se quedó sin frenos. El vehículo cayó hacia atrás, arrancó uno de los pivotes, la barandilla y se quedó atascado en mitad de las escaleras. Los testimonios Los testigos aseguran que al principio no sabían lo que pasaba. Se asustaron, ya que hubo un gran estruendo. El dueño de un quiosco situado bajo el parque infantil relató como un peatón saltó al interior de su establecimiento ya que en el momento del accidente «estaba bajando las escaleras pero estaba ya prácticamente en la acera y pudo escaparse». Nadie resultó herido. El conductor, con un gran susto en el cuerpo, logró salir y bajar hasta Progreso. En esos momentos, los testigos aseguran que no había nadie más en las escaleras y tampoco demasiado tráfico. Fueron los propios peatones los que pararon la circulación mientras llegaba la Policía Local. Cada vez había más gente mirando lo ocurrido. La curiosidad aumentó cuando comenzaron las maniobras para retirar el camión accidentado. Primero aseguraron el vehículo y después el propio conductor ayudó a descargar la mercancía. A las doce y media llegó una grúa. El tráfico estuvo cortado en Progreso mientras los operarios realizaban el trabajo. Con la grúa levantaron el camión en volandas y por el aire lo depositaron, con precisión milimétrica, en un vehículo que se encargó de su traslado. A la una y media de la tarde todo comenzó a normalizarse. Se retiró el cordón policial, el tráfico se restableció y la gente se dispersó. Como señal del accidente quedaron sobre las escaleras botellas rotas y la barandilla destrozada que repondrá el Concello.