PENÚLTIMA | O |
12 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LA FILOSOFÍA del presidente del Gobierno para con la oposición, que se resume en el grosero principio antidemocrático de al enemigo, ni agua, parece calar en alguno de sus discípulos con poder en Galicia. En el tramo final de su mandato, Aznar se desliza por un fangal de perverso matonismo político en el que se cree sus propias mentiras y declara perseguible todo lo que no anda a su gusto y a todos los que no piensan como él. Siguiendo el ejemplo del jefe, la Consellería de Cultura declara poco de fiar manifestaciones culturales veteranas y contrastadas en pueblos donde no mandan los suyos -como O Carballiño y Ribadavia-, y se dedica a racanear subvenciones para las Xornadas de Cine y Vídeo, la Mostra Internacional de Teatro o la Festa da Istoria. Siempre que ocurren estas cosas algunos insistimos en recodar que los dineros públicos no pertenecen al partido gobernante y que éste no puede utilizarlos para premiar las iniciativas de los afines o lastrar la gestión de los adversarios, por mucho que, en vez de Xociviga, Istoria o Mostra, lo que les pida el cuerpo sea patrocinar Festivales de Coros y Danzas de la Sección Femenina o romerías populares . Populares del PP, claro.