La leche que nos queda

OURENSE

PENÚLTIMA | O |

06 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

DESAPARECE la leche fresca ourensana de los supermercados. No es que me gustara demasiado la leche, ni fresca ni en tetrabrik, pero me desagrada que ya no se produzca. Por identidad. Y porque las pocas vacas ourensanas que queden estarán ahora más globalizadas que nunca. Como si fueran de Honolulu o de Canadá. En realidad hacía tiempo que la leche no era tal, a mi juicio, aunque ya digo que no soy una experta ni siquiera aficionada. Pero la producción y recogida diaria de leche era uno de los síntomas de vida en la rutina diaria de la envejecida provincia ourensana. Ahora, en lugar de los supuestos beneficios de la leche fresca, podremos disfrutar de los rejuvenecedores, antirradicales y artificiales aditivos. Bifidus, calcio, vitaminas, miel...extractos variados para cubrir el insípido sabor y el nulo aporte alimenticio de uno de los productos más manipulados. Quizás sea un camino de ida y vuelta, pues cada vez está más establecida la conciencia (ya extendida en los países europeos más industrializados) de la importancia de recuperar los alimentos naturales. Aquí, en cambio, vamos contracorriente. Otra vez.