DE REOJO | O |

06 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

NO SÉ porqué siempre me he puesto del lado de los indios. En las tardes interminables de películas del oeste, los malos eran los buenos. Porque defendían lo suyo. Porque eran diferentes. Por ese gesto, simple pero agudo, de pegar la oreja al suelo para averiguar si la caballería estaba cerca. Será gracioso ver a los empresarios de San Cibrao haciendo lo mismo, esperando el tren. ¡Uh!