Las diferencias personales siguen convirtiendo los plenos en un cuadrilátero de boxeo, eso sí, dialéctico. Ayer quedó patente que el alcalde de Ourense, Manuel Cabezas, y el portavoz del BNG, Alexandre Sánchez Vidal no se entienden. El pleno les irritó hasta el punto de que al finalizar la sesión el debate se convirtió en una airada discusión, primero en el salón de plenos y después en el pasillo de la alcaldía. Los ánimos ya se habían calentado durante la sesión, concretamente en el debate de las dedicaciones exclusivas. El alcalde tachó a Sánchez Vidal poco menos que de vago. Le dijo, con ironía, que nunca lo veía por el Concello a las ocho de la mañana, ni por la tarde, y mucho menos los fines de semana. Al nacionalista no le sentó bien y empezó la discusión. Sánchez Vidal ya venía enfadado de la sesión donde tuvo un enfrentamiento con el portavoz del PP. José Luis Rodríguez Cid le llamó «cínico político». Hubo subidas de tono. El nacionalista se negó a debatir con él «para non desprestigiar el denate.