DESDE LAS AULAS | O |
12 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.CABEZAS se queja. De que un servidor no se deje seducir por su atractivo personal. Por su excelsa labor al frente de nuestra aurica corporación municipal. Ese encomiable esfuerzo por ubicarnos en el mapa de la posmodernidad cósmica. A golpe de glamour, cosmética y fanfarria. De jardineras y Milenium faraónico. Lo siento alcalde, no soporto las banalidades narcisistas. Prefiero las actuaciones discretas y calladas de gobernantes de calado. Las que tienen que ver, sobre todo, con los valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico. Libertad, justicia, igualdad..... Y en esta tarea usted fracasa reiteradamente. Hace pocos días el vicepresidente Rajoy reprochaba al PNV su desacato al Tribunal Supremo. El martes pasado, incumpliendo una sentencia del TSXG, usted despide a cinco trabajadores municipales. Eso se llama coherencia política, don Manuel. Y cumplimiento de la legalidad vigente. A pesar de que la Constitución dicte que «la Administración Pública debe someterse plenamente a la ley y al Derecho (art. 103)». Porque usted tiene patente. Divina, por supuesto.