Los habitantes de este municipio llevan un mes recogiendo firmas con las que esperan conseguir que su vecino, condenado a diez años de prisión, no tenga que regresar a la cárcel
06 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?a historia reciente de Miguel Rodríguez Adá comienza en abril de 1999. Entonces fue detenido y encarcelado por su presunta participación en un delito cometido casi seis meses antes. Pasó 14 meses en prisión preventiva, en un módulo especial debido a su condición de guardia civil, tras lo cual fue puesto en libertad bajo fianza para presentarse en su juicio. El 26 de octubre del 2000 el tribunal de la sección quinta de la Audiencia de Pontevedra le condenaba a casi diez años de prisión al encontrarle culpable de tres delitos de detención ilegal, uno de robo con intimidación y otro de trato degradante. Comenzaba entonces para este vecino de Cea, de 30 años, un periplo por las distintas instancias judiciales. Nunca pudo reincorporarse a su puesto de trabajo, debido a su baja continuada por depresión y siempre ha defendido su inocencia, aunque su verdad nunca ha prevalecido frente a las pruebas de cargo, las declaraciones de quienes lo acusan de haber cometido tales delitos. El último varapalo lo recibió cuando el Tribunal Supremo desestimaba su petición. Vuelco Ahora sólo le queda un camino y en él se ha volcado no sólo toda su familia, sino también todo un pueblo que además de estar recogiendo firmas para lograr el indulto de este guardia civil ahora de baja, también está dispuesto a desplazarse mañana, domingo, a Madrid para solicitar ante el Ministerio de Justicia que se escuchen sus peticiones. En las mentes de todos los que se han propuesto participar en esta iniciativa prevalece la idea de que merece la pena «mojarse» por conseguir la libertad de una persona que muchos consideran totalmente reinsertada en la sociedad. Más allá de su inocencia o culpabilidad, los vecinos de esta localidad no quieren ver como Miguel Rodríguez Adá, tiene que volver a la cárcel. Tienen claro, y así lo afirman en los escritos que están firmando, que este joven está totalmente reinsertado -el pasado año contrajo matrimonio- y merece una segunda oportunidad. Consideran además que el hecho de haber cumplido más de un año de cárcel es suficiente para pagar sus posibles errores del pasado. Por ello, desde hace casi un mes, en todos los establecimientos comerciales y de hostelería de Cea se exhiben listas en las que se solicitan las firmas. Ya son miles las que se han conseguido, incluso la del alcalde de la villa, José Luis Valladares, pero el indulto al que aspiran no es algo que se conceda de forma gratuita. Y menos cuando existe una condena de por medio. Por ello se han volcado en una lucha con tintes imposibles pero llena de ilusión. Y por eso se desplazarán mañana a Madrid para pedir, ante el Ministerio de Justicia, la libertad para Miguel Rodríguez. La respuesta que tenga la iniciativa ya no dependerá de ellos, sino del Gobierno, que tiene la última palabra en la decisión de si Miguel tiene o no derecho a ser indultado.