Poco previsores para contratar, pero muy exigentes con el servicio

La Voz

OURENSE

?l ourensano es, en general, poco madrugador a la hora de preparar sus vacaciones, y las de Semana Santa no fueron la excepción. Una costumbre que conocen bien en las agencias de viajes de la provincia en las que se volvieron locos, un año más, durante las jornadas previas a los festivos. «Es una mala costumbre porque luego se paga del propio bolsillo y hay que conformarse con lo que quede libre y al precio que digan», matiza Emilio Blanco. Curiosamente los vecinos de la provincia son, sin embargo, turistas exigentes a quienes les gusta que su destino ofrezca un buen nivel de calidad, sobre todo en los hoteles. En contra de lo que ocurre con otros europeos -muy aficionados a los cámpings y los albergues para este tipo de escapadas- «el alojamiento y el servicio es lo que más se mira y lo que más preocupa a los ourensanos». Le sigue en la escala de valoración, la gastronomía. Según las estadísticas, el 90% de los que tuvieron algún problema en el viaje regresarán estos días a la agencia para hacerlo saber, mientras que tan sólo un 5% lo harán para mostrar satisfacción.