Más excursión que reivindicación

OURENSE

Provenientes de toda la provincia ourensana, 250 mujeres se renunieron para reivindicar su reconocimiento como amas de casa

08 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Era el Día da Muller Traballadora. A primera hora de la mañana comenzaron a llegar a Baños de Molgas cerca de 250 amas de casa de todos los rincones de la provincia que tienen en esta cita su encuentro anual. Una reunión festiva y de amistad más que reivindicativa. Después de acudir a una misa, las mujeres visitaron cada uno de los rincones de Baños de Molgas antes de llegas a Os Milagros, lugar en el que tuvo lugar la comida y la parte más divertida de la jornada. En la boca de todas ellas está la palabra justicia. Creen que los tiempos están cambiando y les gusta poder pasar un día entero fuera del hogar, sin limpiar, sin fregar, sin cocinar «Hoy friegan ellos», proclaman cual «Nunca máis». O eso dicen.Una vez que les preguntas que cómo dejaron la casa entonces todos sus argumentos parecen desvanecerse y muchas de ellas aprovechan cualquier oportunidad para coger el teléfono móvil y cerciorarse que la armonía del hogar sigue intacta. A más de una le da vergüenza reconocerlo, pero todavía creen que sin ellas, a los maridos les sería imposible desenvolverse dentro del hogar. «El mío no sabe ni dónde están las cucharas», explica una de ellas. Teatro Y así se va alargando una comida, que llega a los postres y es cuando la alegría impera y comienzan las canciones y los bailes. Y para sorpresa y agrado de las asistentes, un grupo de mujeres de Baños de Molgas escenifican, aún casi con el estómago lleno, una parte de la obra Os vellos non deben namorarse . Y entre plato y plato, espera, y entre acto y acto, más de una se levanta sigilosamente, coge el bolso y se acerca a una esquina. Está llamando a su casa, para saber que todo sigue bien. «Mi marido es capaz de no comer lo que le dejé hecho por no tener que fregarlo después», dice esperando la mirada cómplice de alguna otra a la que seguro le pasa lo mismo, y la encuentra.Eso sí, aún siendo -según comentan- compañeras, amantes, cocineras, planchadoras, enfermeras y en algunos casos madres y padres, no perdieron el sentido del humor y las canciones y chistes estuvieron presentes durante toda la jornada.Comentan, las más jóvenes, que queda mucho camino por andar y que muchas veces es culpa de las propias mujeres. Pero lo más importante es que no quieren dejar de hacer lo que hacen. Lo que quieren es que se les reconozca su trabajo y es ahí en donde no encuentran el apoyo que creen que necesitan.Un hombre entra en la cafetería y mira hacia el comedor. La cara, un poema. Su mirada desvela sorpresa y alegría. Pregunta y dice: «¿Qué celebran?, qué miedo», por algo será. Despedida y vuelta al hogar. Alguna comenta: «No fregué al mediodía, pero me tocará esta noche».