Bombas de palenque para Fraga

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa OURENSE

OURENSE

MIGUEL VILLAR

Un grupo de mujeres ourensanas afines al Partido Popular ofrecieron al titular de la Xunta una comida «de desagravio» después de los reveses políticos de los últimos meses

06 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?n Baños de Molgas las bombas de palenque suenan en agosto, en honor a San Roque; en septiembre, en honor a la virgen de Los Milagros; y en marzo, en honor a Manuel Fraga y porque inaugura una estación depuradora, una pasarela peatonal sobre el río Arnoia y un colector general. En una provincia institucionalmente proclive a los retrasos, la puntualidad de Fraga sirve para ponerle las pilas a los figurantes habituales de inauguraciones, actos públicos y demás festejos que, en ausencia del patrón, no tienen reparo en llegar tarde y hacerse esperar. Los delegados provinciales y los diputados autonómicos (los que le enviaron una carta de censura tras la salida de Cuíña del gobierno gallego) practicaron ayer la anticipación. Aunque algunos, la verdad, ni así. Llegaron tarde y se sumaron al cortejo sin disimulo. Comitiva preelectoral En una época preelectoral como la que atravesamos, da mucha risa observar los movimientos estratégicos del personal para salir en la foto y llamar la atención del boss . Así, siguieron de cerca al presidente en sus paseos por la obra recién finalizada los diputados Roberto Castro y María Josefa Caldelas, por ejemplo. José Manuel Baltar, que también asistió al acto, no tuvo necesidad de mancharse los zapatos. Su padre, el presidente de la Diputación, lo hizo por los dos compartiendo el rol de anfitrión con el alcalde de Baños de Molgas, José Carlos Sequeiros. También en la comitiva delegados marcadamente baltarianos. Había más cargos, pero no todos le hicieron el corrillo a Fraga. En un lugar del primer mundo como Ourense (se supone) lo de inaugurar una estación depuradora de aguas residuales no parece algo para celebrar sino más bien para hacer por la callada. Porque en pleno siglo XXI, ya era hora. Pero decenas de vecinos de Molgas decidieron vivir la jornada como una fiesta. ¿Alguien ha visto algo más peligroso que una sección femenina de la tercera edad intentando saludar a Fraga? Pues lo hay. La misma sección femenina intentando hacerle una foto. O un abuelo chantajeando a su nieto: «Saúda ó señor Fraga, ¡eh!». El presidente no pierde un apretón de manos, por cierto. Se lo dio a un leonés aficionado a las aguas termales de Molgas, comentándole de paso, y con toda naturalidad, que su mujer nació en esa provincia castellana.Los responsables de prensa de la Xunta pasaron malos ratos. Fraga se pierde en los discursos farragosos que le redactan pero en cuanto deja los papeles regala comentarios brillantes y agudos a su auditorio. Hasta más vocalizados. Se nota que le gusta que los paisanos se rían con sus anéctodas. Se nota que no le gusta, eso sí, que la cuadrilla que le rodea le ría las gracias. Y lo hacen. Vaya si lo hacen. Cita con las mujeres Pero la agenda del presidente de la Xunta no acababa en Baños de Molgas. En Ourense le esperaba, supuestamente, una comida con mujeres empresarias. A todas las féminas que asistieron les interesaba más estar que escuchar. Pocas atendieron al discurso de Fraga. Unas entretenidas en cotilleos más que justificados, exultantes en su cita presidencial. Otras empeñadas en hacer callar a las anteriores, por la vieja y molesta táctica del sifón (shhhhhhhhh). Empresarias, haber, había pocas entre las doscientas que abarrotaban el restaurante. La presidenta de la asociación que las agrupa, Ana María Méndez, aclaró la confusión. La comida «de desagravio» era para profesionales, amas de casa, residentes es el rural... Es decir, para todas las féminas de este mundo mundial que es Ourense, previo pago de 24 euros. La muestra, científicamente hablando, no era del todo representativa. Cosas de la vida social. Ya se sabe. ¡Ay!