Mientras Baltar centra en Esgos el relanzamiento político de su hijo, el número uno del PSOE al Concello de la capital le echa un pulso a la dirección del partido
15 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?as municipales de mayo son, en Ourense, algo más que unos comicios. PP, PSOE y BNG afrontan estas elecciones con la convicción de que establecerán el futuro orden de fuerzas de la próxima década en una provincia que se mantiene, como casi ninguna, anclada en el pasado. En lo político, en lo económico y en lo social, porque las estructuras dependen de un mismo eje. El presidente provincial del PP, José Luis Baltar, lo tiene claro. Esa condición de provincia sometida que hace de Ourense su paraíso político es para él un valor a perpetuar.Esta semana La Voz dio cuenta de la operación política puesta en marcha por el jefe de los populares ourensanos con la intención de trascenderse a sí mismo, más allá de las siglas que lo cobijan, a través de su hijo, el diputado autonómico José Manuel Baltar Blanco.Con un pie en el Parlamento de la Xunta y el otro en la provincia -irá en la lista del Concello familiar de Esgos- Baltar Blanco proyectará la figura de su padre al lado de su tío, Manuel Blanco, impuesto como candidato a esa misma alcaldía. El hijo del presidentemantendrá a buen recaudo los votos, los cuidará con el método acuñado en la familia y gobernará con ellos y las subvenciones de la Diputación -cuyo reparto probablemente le será encomendado- el futuro inmediato. Más de lo mismo, y asumido con pasmosa naturalidad, como la que demuestra el candidato-familiar de Esgos anunciando que compartirá lista con su sobrino: «Estoy muy ilusionado, aunque me sorprendió la propuesta». Familiares Pero el afán de perpeturase en el poder no tiene exclusividad. Los socialistas se aferran igualmente al pasado y recurren a los vínculos familiares con similar pasión que sus oponentes del PP aunque, en este caso, hay un detalle que los singulariza: las bases se retuercen e intentan forzar la normalidad. Eso sí, desde el prudente anonimato. Esta semana fue pródiga en acontecimientos para un PSOE convulso que no consigue levantar cabeza ni poner los ojos en el futuro.Un candidato a la alcaldía, el independiente Abelardo Pérez Gabriel, elegido personalmente por Pérez Touriño más como imagen de cartel que por sus valores políticos, se empeña en imponer, a una debilitada dirección, una lista flambeada con independientes. Lista controlada por un enquistado grupo -liderado por el diputado Alberto Fidalgo- afanado en mantener parcelas de poder, aunque ello le cueste los votos y la credibilidad a unas siglas históricas que apelan al desarrollo, al compromiso y a la igualdad en libertad.Así, cualquiera que sea la lista que finalmente se imponga entre las múltiples combinaciones barajadas, estará lacrada por el fracaso de una disputa tan estéril como aferrada a un sentimiento de sumisión que esta provincia no consigue sacudirse.Mientras tanto, el BNG hace política efectiva y efectista. Alexandre Sánchez Vidal se trabaja la unanimidad, da un vuelco a la organización con una renovación evidente en las formas y pasea su consenso y su 50% de mujeres, asistiendo impertérrito con sus nuevo equipo a cuantos actos sociales se celebran.