A pocos se les escapa que el conflicto de la patata tiene un importante trasfondo político. Es como si al tubérculo le saliese más de un grumo largo, como el tiempo que los productores llevan protestando. Y en medio de todo esto, el gran pulso entre la Xunta y el PP ourensano, es decir, José Luis Baltar, su presidente. Los 901.000 euros que promete conceder a la campaña de patata actual son el conejo que saca de la chistera para quedar bien en medio de una situación que no se presenta favorable a condición de retirar los tractores.Los sindicatos reconocen un esfuerzo de Baltar para mediar. Hasta Xóvenes Agricultores se aleja de la Xunta y se agarra al presidente ourensano, «o único que nos escoitou», dijo Fernando Morán, su responsable. De la misma manera todos saben que el político natural de Esgos parece perder fuerza. Tampoco dio éxito el envío de emisarios -Gavilanes e Isaac Vila- a O Reino para recibir la tractorada.El pasado viernes llegaba Baltar tarde al Consello Regulador da Pataca. Hizo tiempo a ver si aparecía el número dos de la consellería de Política Agroalimentaria, pero no fue así. Guedes envió sólo a cargos sin poder de decisión. Y cuando su delegado en Ourense anunció allí que la consellería sólo daría 601.000 euros, al presidente del PP ourensano dicen que le cambió el semblante. Se empeñó en ir a Santiago a llamar a la puerta de Diz Guedes y Orza. El primero indirectamente se lo había recomendado. Pero ni uno ni otro lo recibieron en San Caetano. La reunión del martes por la tarde comenzó con mucho retraso y se celebró «con xente do governo», según el propio Baltar.Los sindicatos dejaron claro que la Diputación pondrá un parche, otro sobre el manido neumático de la bicicleta. Y quieren que actúe quien, según ellos, tiene que hacerlo: Diz Guedes, a cuyo plan estratégico le auguran mal futuro si no cuenta con los representantes del sector.La propuesta de ayer, hecha en un salón de reuniones de la Diputación ahora blindado -los periodistas ya no pueden esperar en el pasillo porque la estancia no está insonorizada-, fue un cartucho para un presidente en momentos bajos y en medio de tanto infortunio por cosas del tubérculo. Santiago le ha podido. Y Diz Guedes. La Xunta entera le ha podido. Y la lucha de los agricultores sigue pues dicen pedir 480.000 euros en un sector que mueve 15 millones. La patata caliente tardará en enfriar y traerá consecuencias in fecula feculorum, que diría La Trinca.