Idas y venidas en una carrera hacia el poder

Cristina Huete OURENSE

OURENSE

?osé Manuel Baltar Blanco es, a los efectos políticos, el hijo de Baltar. El diputado autonómico y responsable del área de acción política del PP ourensano sigue la estela de su padre, pero con otros métodos, otras ambiciones y otro talante, por mucho que el fin sea el mismo. El poder, se entiende. El hijo de Baltar se aficionó a la Diputación y a la política en la mesa camilla de la casa familiar, viendo los partidos de Canal+, entre gol, penalti y comentario, como él mismo reconoció en una entrevista cuando accedió a la delegación provincial de Agricultura.Esa fue su primera ambición, su primer escalón y su primer paso en una carrera que quería apuntalar en el ejecutivo de la Xunta de Galicia, como conselleiro de Medio Ambiente.Pero en política hay que ir paso a paso. Para ser conselleiro por la vía de la normalidad, sin crisis de por medio, es conveniente ser parlamentario. Así que José Manuel Baltar Blanco se puso a la tarea, se dedicó un homenaje y se lanzó a la arena compostelana.Su acción más conocida en la cámara autonómica la plasmó en un escrito de demanda de cuota de galleguismo para el partido y en un plante a la organización, tras el cese del amigo Cuíña.Y es que el hijo de Baltar contaba en su carrera hacia la consellería no sólo con Baltar, sino también con el inestimable amigo de la familia -natural y política- Xosé Cuíña, digno sucesor, donde lo hubiera, del presidente de la Xunta. Hasta que se fraguó el quebranto y José Luis Baltar decidió cambiar el pie, buscar el norte y volver a empezar desde abajo.